miércoles, 15 de marzo de 2017

Relámpago el caballo, 4ta parte


Viene del capitulo anterior 

 

Capítulo IV

El escape

 


 

- ¿Por qué se ríen de mí, les hace gracia mi tragedia?

            Mengele hizo un ademán con su brazo derecho, para que todo el mundo se callara e iba a empezar a hablar cuando Ceferino lo interrumpió con la siguiente pregunta y una mirada penetrante directo a sus ojos.

-Júpiter, tú siempre me has dicho la verdad o, por lo menos, me has hecho creer eso; quiero que lo hagas ahora sin más rodeos filosóficos.

-Míralo de esta forma, muchacho, el profesor Júpiter Stein que tú conoces es sólo un disfraz que utilizo para entrar en contacto con los niños mapuches y la escuela; un medio para analizarlos a ustedes con el fin de ayudarlos con mi ciencia, porque mi meta real es de lo más altruista: tú ibas a ser el segundo Adán, la piedra angular con la que pretendía comenzar el reinado del superhombre. A propósito, mi nombre es Sigfried Mengele

-¡¿Sigfried qué?!

-Así como lo oyes, soy Sigfried Mengele, hijo del doctor Joseph Mengele, el mismo al que acusaron de crímenes de guerra allá por los años cuarenta y que es el fundador de nuestra gloriosa nación, Nueva Thule.

            Ceferino no daba crédito a lo que escuchaba; era un verdadero balde de agua fría a sus sentimientos

- Si el doctor Júpiter nunca existió, ¿quién es usted?

-  Creo que la única pregunta válida aquí es: ¿qué eres tú?

            Ceferino meneo la cabeza y sin quererlo hasta relincho; era como si una tempestad hubiera derrumbado ese castillo de naipes que creía su mundo, pero sabía que tenía que reaccionar porque quedarse vacilante sería lo peor. No podía evitar dejarse embargar por la emoción y, entre lágrimas y llanto, Ceferino pregunto lo siguiente

- Pero si en esa escuela he sido muy feliz: allí aprendí a leer, escribir, hacer matemáticas y para usted es como un experimento nazi.

-Yo no soy un nazi ni ninguno de los presentes aquí; es cierto que tenemos raíces nazis por parte de nuestros tatarabuelos, pero ellos son una generación fracasada que quiso cambiar el mundo por medio de una tonta guerra. En cambio, nosotros lo haremos de manera pacífica por medio de la ciencia - dijo doblando su antebrazo con el puño, el rostro contraído y una sonrisa de orgullo.

-Yo a ti te admiraba.

-Pues siento mucho decepcionarte, Ceferino, lamento tanto que todo hubiera salido mal, aunque también deberías estar agradecido: si todo hubiese salido bien ahora tendrías un cuerpo mil veces mejor. Eso ya no podrá ser porque, igualmente, en el fallido experimento eso se carbonizo y hacer uno así de nuevo me llevará años.

            Aquellas frías palabras de Mengele entraron a los oídos de Ceferino y llegaron como un puñal a su corazón.

-Así que eso es lo que soy para usted, una especie de conejillo de indias.

-Escucha Ceferino, no sabía que todo iba a resultar así...

 

-Al menos devuélvame a mi cuerpo; así Centella y yo podremos salir de aquí sin mayores inconvenientes; usted no me necesita más.

-Mi querido Ceferino, debes estar bromeando con eso de devolverte a tu cuerpo, ¿de verdad quieres volver a ser el inferior mapuche que eras? Ceferino, tú resultaste más tonto de lo que te creía en clase. Será interesante saber que haré contigo pero, por ahora, sólo eres una pregunta sin responder.

            Le dio la espalda y se va. Luego de eso, en un alarde de locura o exagerada osadía, Hagen dijo lo siguiente.

-Dígale la verdad, jer doctor, de nada vale que usted se lo oculte todo si ya es demasiado obvio: él es un proyecto fracasado, un ejemplo más de que los experimentos tipo Frankenstein no están exentos de riesgos. Usted sólo ha perdido el tiempo con él.

            Enseguida se reanudaron todas las carcajadas, tan intensas, que hicieron retumbar las paredes del colosal salón

- ¡¿Cómo me llamaste?!

            El cuerpo de Ceferino/Centella comenzó a generar energía eléctrica y se divisaba pequeños rayos alrededor de su cuerpo, lo que provocó que Mengele diera la vuelta y observara sorprendido.

-Interesante, nunca pensé que lograría algo así ¡¡Él está vivo, vivooooo!! – dijo como poseído.

 


             Hagen agregó

-Señor, estoy registrando una generación de energía de un millón de kilowatts y se está incrementando rápidamente a quinientos mil kilowatts por segundo.          

            El caballo estaba incluso forcejeando violentamente contra el efecto paralizante de la luz.

-Hagen, ¿él también puede liberarse de nuestro rayo paralizante?

-Es una posibilidad.

            Hagen presiona un haz de luz, que parece un botón en su tablilla plana; a todas luces era una especie de tablero de control, lo que hace que del suelo metálico surjan algo parecido a unas pesadas bases metálicas que aprisionan las patas del caballo. Éste luego se suelta haciendo un mínimo esfuerzo de fuerza sobrehumana, dejando los restos de metal retorcido en el mismo lugar. El caballo siguió produciendo electricidad, como si de un generador se tratara, haciendo que los presentes instintivamente se retiraran de allí.

- ¡¡¡Nada puede contener mi furia, farsante!!!!!

            Sigfried Mengele se aleja de allí, a paso rápido, deteniéndose apenas unos metros de la salida y dice lo siguiente.

- He creado un monstruo: cada una de esas bases pesaba cuatro toneladas; casi el doble que un auto.

-¡¡¡Es mejor irnos jefe, el último registro de su carga energética dio como resultado diez millones de voltios!!!

- Que es el equivalente a un relámpago

- ¡¡Creo que está generando aún más energía!!

-Esta ha sido mi obra más espectacular y también la más desastrosa. Salgamos de aquí, antes que la descarga chamusque todo este cuarto ¡Hasta nunca, fenómeno!

 


             Todo el mundo salió de allí, como si hubiesen seguido al pie de la letra un manual de evacuación y luego se cierran las pesadas compuertas del cuarto, dejando a Ceferino sólo. Por fin queda libre del rayo paralizador, pero emitiendo descargas eléctricas cercanas a los veinte millones de watts. Repentinamente, se da una explosión, tan intensa como la de un quásar y si todavía hubiera alguien allí, seguramente se hubiera desintegrado.

            Un gigantesco relámpago sucedido por un trueno, cuyo ruido estremeció la cúpula de los cielos, salió disparado de la isla Frienship hacia algún lugar remoto de la 1Patagonia. El caballo quedó postrado en el centro de un gran cráter creado por él mismo al caer. No recordaba nada y apenas se puso a trotar enérgicamente cuando su cuerpo salió disparado de donde estaba, como un rayo, llegando a dar al otro lado del mundo, en donde chocó con un reactor nuclear iraní haciéndolo estallar en pedazos. Instintivamente se fue de allí, a la misma velocidad, para estrellarse nuevamente contra una estación televisiva de la lejana 2Bielorrusia, interrumpiendo la señal televisiva del dictador de turno; luego volvió a usar su velocidad luz para caer en una base israelí, que quedó completamente destruida por el impacto; después, se fue despavorido, para chocar contra las oficinas del Vaticano, lo que lo horrorizo y el siguiente salto lo hizo chocar contra los muros del 3Pentágono.

            Con el siguiente salto chocó en el cementerio japonés de 4Yasukuni creando un colosal cráter; luego, con otro impulso de su pata, se estrelló contra una base de submarinos chinos frente al mar de Japón. Justo en el momento de que observaba a sus nuevas víctimas, llegó a tener una imagen mental de donde quedaba la Patagonia, como si la viera por satélite y en vivo, de modo que pudo regresar en el acto como el relámpago que era.

            Llegó allá en medio de una intensa lluvia, que dejó el pasto humedecido y resbaloso, dificultándole su ya precario andar como caballo, de tal forma que se caía a cada rato. Su mente se convierte en una especie de proyector de viejos recuerdos: las veces en que se sentía incómodo al lado de su noble pero supersticioso padre, Pelantaro, el ulmen de la tribu; aquella ocasión en que Stein lo acompañó mientras alzaba un trofeo de fútbol ganado por su escuela; los momentos en que él y Júpiter contemplaban hermosos atardeceres sentados en glaciares patagónicos; la conmovedora ocasión en que don Júpiter lo fue a visitar al hospital, luego de haberse quebrado la pierna en una manifestación contra una represa que amenazaba con secar el río Negro, el que baña el territorio de su tribu... Gratos momentos que ahora no eran más que instrumentos de tortura de la fuerza del dolor; ese verdugo cruel que no respeta ni viudas, seres afligidos, o niños abandonados. Lo que más anhelaba en aquel instante era poder borrarlos de su mente, para no sufrirlos ahora que descubrió el engaño.

            Si olvido esos recuerdos dejaré de ser quien soy, debo mantenerlos en mi memoria por más que duelan; así podre usarlos para cerrar éste ciclo dolor y abrir otro en donde pueda volver a empezar para lograr continuar mi camino de vida. Pero sé que hacer esto ahora es en extremo difícil; oh Ngenchen, dame la entereza para soportar esta embarazosa decisión.

            De repente, logra acercarse a una charca, de proporciones respetables, que se formó en el suelo por acción de la lluvia, y vio en lugar de su bello rostro de muchacho, a un caballo color azabache con crin blanca, lo que provocó que de inmediato entrara en un estado de ira y demencia incontrolable, dando un grito desesperado con una voz claramente humana. Su humanidad se había perdido para dar cabida a la bestia.

- ¡¡Noooooooooooooo!!


Notas

1.      Patagonia: Así es conocida casi toda la región al sur de Argentina, limítrofe al norte con la Provincia de Buenos Aires. Su extensión es tal, que abarca más de la mitad de aquel país y es en donde se encuentran los mapuches. El clima al norte es templado, con una flora y fauna parecida a la norteamericana; el sur es semiárido, de vegetación escasa, baja precipitación lluviosa y no es un lugar apto para la vida, a menos que se baje al extremo sur, que está más cerca de la Antartida, el continente helado. Debe su nombre a una tribu de aborígenes de estatura elevada – ese pueblo, aunque escaso, aún existe y se llaman patagones, a quienes el descubridor portugués al servicio de España, Fernando Magallanes, los bautizó así por supuestamente tener pies grandes o grandes “patones”-.

2.      Bielorrusia: Un país de Europa oriental que limita entre Polonia y Rusia; su nombre significa “Rusia blanca”. Originalmente parte del imperio ruso, sufrió todo tipo de invasiones de alemanes, suecos, franceses y contraataques de los propios rusos; es por este motivo que sus pobladores son la mezcla de todos estos grupos que la llegaron a ocupar, de modo que tienen una cultura e identidad propia. Es gobernada por el dictador Vladimir Lukashenko.

3.      Pentágono: Es el edificio de oficinas más grande del mundo y sede del estado mayor del ejército de Estados Unidos de Norteamérica. Su nombre se debe a que todo el edificio tiene la forma de un gigantesco pentágono.

4.      Yasukuni: El cementerio de veteranos de guerra más famoso de Japón. Todos los enterrados allí son reconocidos por los japoneses como héroes, aunque debe su mala fama foránea al hecho de que también acoge los restos de criminales de guerra de la segunda guerra mundial. Debido a esto, todos los pueblos de Asia – con especial atención en China - , reaccionan con infamia cuando un primer ministro japonés realiza una reverencia pública a los caídos enterrados allí; generalmente este acto es realizado con más frecuencia por los políticos de la derecha japonesa. También era una tradición de los soldados japoneses, antes de ir a la guerra, decirse entre sí la siguiente frase: “nos veremos en Yasukuni”.

 

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lunes, 6 de marzo de 2017

Relámpago el caballo, 3ra parte



Capítulo III

Una extraña tormenta

            El doctor Mengele estaba dentro de su fragata ovni, Ragnaroc, causando una tormenta artificial con actividad eléctrica. Mantenía contacto con la computadora central de Nueva Thule, desde adentro.

-Señor, sus coordenadas son correctas, este es el lugar.

- Gracias por la confirmación, es hora de poner en acción la trampa.

            Casi al mismo tiempo, decenas de kilómetros a la distancia, Ceferino y su hermana Kahena, estaban pastoreando ganado montados en sus caballos.

-Se acerca una tormenta, hermanito, debemos sacar al ganado de aquí.

- Tu toma el lado izquierdo, yo el derecho.

            Desde su pantalla holográfica, Mengele los seguía viendo con suma atención

-No se alejarán, si yo lo puedo evitar.

            Sin más ámbito para vacilaciones, Mengele oprime dos veces un mismo botón, que causa que de la nave se emita un sonido que sólo las reses pueden oír; ellas se mueven en dos direcciones diferentes, contrariando a Ceferino y Kahena.

-Esto nos va a causar un verdadero problema; vos ven conmigo a sortear las reses de mi lado, el otro grupo se está acercando más a la tormenta.  No creo que valga la pena ir por ellos.

-Debo intentarlo, el comercio no ha sido bueno este año; si perdemos ese hato, nos causará mayores pérdidas, entended.

-Ceferino, por favor, no seas necio.

            Al escucharla a ella, titubeo por un momento, pero luego respondió.

-Kahena, te prometo que volveré y si no vuelvo con el ganado, volveré de todas formas. Nos veremos en casa en dos horas; Centella es el caballo más rápido de la tribu.

            Kahena asintió, resignada, en confiar en la palabra de su hermano. Ambos se encargaron de sus respectivos hatos, siendo ligeramente más fácil la tarea para Kahena, cuyos hatos no estaban tan cerca de la tormenta.

-Funcionó, ahora te estás acercando más adonde yo quiero; computadora, prepara el cuerpo, en cuestión de minutos estaremos listos para la transmutación. Pronto, el alma del muchacho estará dentro del cuerpo de mi super guerrero omega sapiens plus.

            Más al fondo de la nave, la figura de un hombre de alta estatura, bien musculoso y piel celeste recostado en una especie de lecho, que semejaba más una máquina que una cama en medio de un laboratorio, teniendo detrás de él algo parecido a un aparato de Van Graff. Y es que Mengele había creado para la ocasión un cuerpo sin conciencia, en donde pretendía transmutar el alma de Ceferino de su cuerpo mapuche.

            Al mismo tiempo, a cientos de metros afuera de la nave, Ceferino estaba tratando desesperadamente de alcanzar a su hato de ganado pero, al hacerlo, se dio cuenta de algo muy extraño en el cielo: en medio de las nubes negras de tormenta, diviso un extraño objeto metálico que parecía algún tipo de nave espacial, lo que lo dejó sorprendido.

- Hazlo ahora – ordeno Mengele

-Emitiendo rayo paralizante.

            De la superficie de la proa de la nave emergió algo parecido a una luz de reflector, que dejó en estado de petrificación a Ceferino y su caballo Centella, paralizando sus cuerpos a la vez que los hacía levitar a varios centímetros del suelo.

-El muchacho está pegado a su caballo y nosotros queremos sólo transmutarlo a él ¿Desea que reduzcamos el alcance de la luz paralizante para que sólo abarque el cuerpo del muchacho y el animal caiga al suelo?

-No, eso sería un gran riesgo, porque los pies del chico están muy sujetos al estribo y sus manos demasiado aferradas a la brida; eso haría que el peso el animal llevara a ambos al suelo o que descuartice su cuerpo con la caída y yo lo quiero intacto.

- ¿Por qué no lo abduce con todo y caballo? Así podrá llevarlo a Friendship y experimentar con el cuerpo del chico, separado de él.

-Este es el proyecto ultra-secreto mejor guardado de Nueva Thule; es tan importante que está bajo mi supervisión y atención personal. No puedo permitir que mentes inferiores me asistan en esto. Da inició a la transmutación de la manera más quirúrgica posible.

-Tengo otra sugerencia, su excelencia; podría transportar a los dos aquí adentro, luego volver a teletransportar al caballo fuera de la nave y quedarnos solo con el muchacho.

-Podría hacerlo, pero eso le restaría algo de energía eléctrica a la nave y solo disponemos de la necesaria para realizar la transmutación; había pensado en aquel detalle, pero estaba tan ocupado en otras cosas que no cree ni instale la celda de energía apropiada para este experimento. Ahora sí, ¡comienza ya!

- Activando cargas electromagnéticas.

            Después, emanaron rayos eléctricos, similares a relámpagos, que luego se dispararon con precisión al cuerpo de Ceferino sin matarlo, manteniendo una descarga continuada. Al mismo tiempo, dentro del laboratorio de la nave, emanaron rayos de la máquina de Van Graf al cuerpo del super guerrero.

            Los ojos del cuerpo inerte se empezaron a abrir; el experimento parecía dar resultado. Desde su nuevo cuerpo, Ceferino vio al doctor Mengele.

- Jupiter , ¿qué haces aquí, es esto un sueño?

            Mengele contrae los antebrazos hacia arriba con sus puños cerrados y, con una expresión delirante, le dice al joven a la cara.

-¡¡Está vivo, vivo!!

-¿Doctor qué sucede?

-Señor, malas noticias, nuestros sensores detectan una tormenta solar repentina.

            ¡¡Maldición!!, eso está a causar interferencia en el sistema! ¿Cómo fue que no preví que ese riesgo podría ocurrir?

-Su excelencia, según sus propios cálculos, existía la posibilidad de cero puntos cero, cero uno por ciento de que esto ocurriera como resultado de este experimento electromagnético.

-Pues entonces aborta.

            Una serie de extraños sonidos electrónicos y luces intermitentes provenientes de foquitos oled, que cubrían todo el panel de control, se hicieron notar.

-Imposible ejecutar el comando, el proceso está muy avanzado; si llegara a anular la transmutación, el ser quedaría incompleto y no hay forma de revertir los efectos en un ser vivo.

-Si no logro anular el proceso la transmutación debilitara los sistemas de navegación de la nave, dejándola expuesta a una pulsión electromagnética de la tormenta solar y si eso pasa los sistemas de la nave colapsaran. Por tanto, activa los sistemas de emergencia.

-Activada.

            Mientras esto ocurría dentro de la nave, los rayos electromagnéticos se extendieron del cuerpo de Ceferino al del caballo y poco después, se oyó un ruido espectacular, casi a niveles supersónicos y también se vio un gran resplandor blanco de luz.

-Nivel de energía al cincuenta y cinco por ciento.

- ¿Qué está pasando? – preguntó Ceferino.

            Las descargas electromagnéticas de la máquina de Van Graff cayeron de forma masiva y cada vez más intensa al cuerpo artificial, causándole mucho dolor a Ceferino, cuya conciencia estaba ya alojaba allí. Repentinamente, los sistemas de la nave enloquecieron; todas las luces del tablero de control comenzaron a apagarse o prenderse de manera continua una tras otra, como las de un árbol de navidad; las chispas producidas por cortocircuitos en el interior de la fragata se sucedían sin cesar ante la mirada desesperada de un Mengele que trataba de mantener el control de situación.

            Afuera, desde la proa de la nave, los rayos electromagnéticos se incrementaban en número e intensidad, causando gran dolor al cuerpo del niño y del caballo, hasta que se desató una estruendosa explosión de enceguecedora luz blanca, seguida de una gran oscuridad. Al quedar inconsciente, Ceferino tuvo un extraño sueño: estaba él parado en el lugar más inhóspito de la Patagonia, en medio de tierra seca, muchos arbustos y amenazadoras nubes de tormenta sobre él, rasgadas por intermitentes luces de relámpago que se sucedían una tras otra seguidas, segundos después, por ensordecedores truenos. Del cielo cayeron varios relámpagos a metros de él, uno después del otro: el primer relámpago que cayo se transformó en Pegaso, el siguiente en el de un unicornio de luz blanca y los otros dos en los caballos de fuego similares a aquellos que según la biblia, llevaron al profeta Elías a los Cielos. Lo rodearon para quedar cabalgando alrededor de él, hasta que llegó un momento en que todos ellos corrieran hacia donde estaba parado el niño para embestirlo, causando que de su boca emitiera un grito de terror. Poco después, Ceferino, con los ojos aún cerrados, se pone a pensar en voz alta.

-¡¡Por Ngenchen!! Que pesadilla más horrible, esto me pasa por leer esa obra de ciencia ficción que nos exigieron en la clase de español. También siento un terrible dolor, como si me hubieran arrancado el alma del cuerpo.

            Lentamente abre los ojos, para darse cuenta de que estaba siendo alumbrado por un reflector cegador. Fuera de esa luz todo lo que veía eran luces y sombras.

-¿Dónde estoy?,¿qué es esto?, ¿quiénes son ustedes?

            Alguien dijo en alemán.

-¡¡Ese caballo habla!!

            Al escucharlo, Ceferino bajó la cabeza y se dio cuenta que no estaba parado en dos, sino en cuatro patas, que tenía cascos en lugar de manos y pies e incluso sintió que relinchaba.

- Pero, ¿qué me han hecho?

- ¿Cómo es que nos entiendes? – pregunto otra-.

-Yo entiendo perfectamente inglés, alemán, español y mapuche: los primeros dos los aprendí en la escuela y el resto me lo enseño mi familia.

            El joven se encontraba en un área bastante oscura, únicamente iluminado por una especie de reflector de donde emanaba una intensa luz blanca. Ceferino, aunque incómodo, logra divisar lo que parecían ser unas sombras humanas de gran tamaño y mientras una se acercaba, el chico pudo notar que vestía un traje en una sola pieza que no sabía si era de buzo, incluso tenía suela para pies impregnada a ella; nunca vio en su vida algo semejante. Sin embargo, no era más que el doctor Jupiter Stein, que no lo deja de mirar con delirio y una fijación aterradora. Al reconocerlo se anima, habla y se refiere a él diciendo.

-¿Doctor Júpiter Stein? – mueve animadamente la cola - Que agradable sorpresa, casualmente tuve una pesadilla contigo: te imaginaba como una especie de doctor Frankestein.

            Mengele no le daba la menor importancia a lo que decía. Un frío silencio emanaba de su boca.

-Júpiter ¿No me reconoces? soy yo, Ceferino, tu alumno, ¿qué sucede?, ¿por qué me mira de esa forma?, ¿hay algo malo conmigo? ¡Dime algo, no te quedes callado!

            Al ver la forma en que lo miraba Jupiter, Ceferino sentía cómo un hormigueo recorría todo su cuerpo y que, de alguna forma, algo había cambiado.

-Hummmm, interesante, jamás creí que fuera posible.

            En ese instante, Ceferino no podía comprender claramente las proporciones de lo que le había ocurrido. Sin embargo, tampoco era posible negar lo que sus sentidos le dictaban: se dio cuenta que su sombra no era la de niño, sino la de un ser muy diferente. En segundos, un sin número de imágenes pasaron por su mente; toda su vida había cambiado para siempre y ese torbellino de recuerdos y sentimientos confusos debían tener una razón de ser. Y tenía que aceptar su nueva realidad, pues de otra manera se volvería loco: se sentía inmenso, no tenía la misma movilidad de antes y vio que en lugar de manos y pies tenía cascos de caballo; lo único seguro es que ya no era humano. Con la ayuda del reflector contemplo su propia sombra: era una bestia.

-Por favor, dígales a echos, quien quiera que sean, que me hagan humano otra vez, que me permitan seguir con mi vida e ir a su escuela. Eso todo lo que quiero y me haría feliz.

-Dices ser Ceferino, mi alumno, de hecho, hablas como él, te comportas como él, sin embargo, no pareces humano. Ceferino o quien quiera que estés adentro de ese cuerpo, parece que no acabas de entender la magnitud de lo que ha pasado; ni siquiera yo, con todos mis años de medicina, he visto algo como esto, ya que está más allá de mi comprensión.

-¿Escuche mal o tú me estás llamando esto? 

            Una voz jocosa de entre el público, que evidentemente era de Hagen, hizo el siguiente comentario

-Ja, ja, ja, ja, debo estar soñando o tal vez estoy viendo una película de Narnia en donde tú eres el caballo parlante, ¿verdad amigos?

            Todo aquel salón quedo retumbando en risas de carcajada

-Entonces, no fue una pesadilla, todo fue real.

-En realidad, tú me hiciste vivir una pesadilla: todo salió tan mal, que hasta creí que iba a morir con mi nave – dijo Mengele -. Por suerte, los sistemas de reserva activaron el protocolo de protección de danos y la nave se reparó sola al ochenta por ciento, lo suficiente como para navegar a Nueva Thule sano y salvo contigo convertido en el animal que eres ahora.

            El ahora caballo miraba, con furia e impotencia, como sus captores se reían de él y cómo el hombre al que tanto admiraba se convertía en su mayor detractor. No pudo evitar que sus ojos se humedecieran con sus lágrimas ni que estas corrieran por su hocico.

 

    

jueves, 2 de marzo de 2017

Los mapuches, el pueblo aborigen que derroto a dos imperios



 Chile, fértil provincia y señalada
en la región Antártica famosa,
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa;
la gente que produce es tan granada,
tan soberbia, gallarda y belicosa
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometida.


Son los primeros versos de la Araucana, considerado el mayor poema épico españo y en donde, por primera vez, se hace referencia, aunque de forma indirecta, a los mapuches; también es verdad que son originarios de Chile. De hecho, el propio autor, Alonso de Ercilla, fue un soldado español que le toco combatir contra ellos durante los primeros episodios de la conquista de Chile.


Los propios mapuches se denominan así mismos, desde entonces, como indomables, pues sus artes guerreras y la particular geografía de sus tierras les ha permitido, incluso hasta ahora, ser sometidos o absorbidos por completo por los estados soberanos de Chile y Argentina, cuyos ciudadanos los consideran descendientes de los winkas - Así apodaron los mapuches a los españoles, porque el significado en su idioma significa "nuevos incas", porque el otro imperio, el inca, los trato de conquistar con anterioridad - . En el siguiente fragmento de un artículo sacado de wikipedia, les presento más luces sobre este pueblo.

Los mapuches (del autónimo mapuche) o araucanos (nombre dado por los españoles a los indígenas que habitaban región histórica de Araucania o Arauco) son un pueblo amerindio que habita principalmente en el sur de Chile y Argentina.



De modo particular se refiere a los que habitaban la Araucanía o Arauco, los araucanos, o de la actual región de La Araucanía y sus descendientes.

De modo genérico abarca a todos los que hablaban o hablan la lengua mapuche o mapudungun, incluyendo a varios grupos surgidos de la araucanización producida entre los siglos XVII y XIX a través de la conquista desde la Araucanía hacia el este de la Cordillera de los Andes 


A la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, habitaban entre el valle de Aconcagua y el centro de la isla de Chiloé, en el actual territorio chileno. Los grupos septentrionales, llamados picunches por los historiadores, se hallaban parcialmente bajo el dominio o influidos por el Imperio inca y en su mayoría fueron sometidos a los conquistadores, pero las que vivían en el territorio al sur del río Maule no pudieron ser dominadas por los incas y también se opusieron a los españoles en la Guerra de Arauco, donde mostraron un destacado dominio del caballo, que fue un importante factor en el desarrollo de su cultura.


A fines del siglo XIX fueron sometidos por Chile y Argentina a través de la Pacificación de la Araucanía y de la Conquista del Desierto, respectivamente.


En los siglos XX y XXI han vivido un proceso de aculturación y asimilación a las sociedades de ambos países y existen manifestaciones de resistencia cultural y conflictos por el reconocimiento y ejercicio de su cultura.


El sistema económico tradicional, basado en la caza y la horticultura, dio paso a una economía agrícola y ganadera en los siglos XVIII y XIX, convirtiéndose en un pueblo campesino luego de la radicación forzosa en terrenos asignados por Chile y Argentina, que actualmente presenta una gran fragmentación cultural, una subdivisión de la propiedad y una migración hacia las grandes ciudades por parte de las generaciones más jóvenes, de modo que la población es mayoritariamente urbana, la cual vive principalmente en Santiago de Chile y Temuco, aunque vinculada en diferentes grados con sus comunidades de origen.


La población sufre de discriminación racial y social en sus relaciones con el resto de la sociedad, y según estadísticas oficiales, sus índices de pobreza son mayores que el promedio nacional.

Etimología

 

El nombre mapuche, o mapunche, deriva del mapudungun o idioma mapuche, es un autónimo o denominación que se dan a sí mismos, que a su vez deriva de un compuesto de mapu, 'tierra, país', y che, 'persona, gente'; es decir, 'gente de la tierra', «nativo».


Ello, en oposición a los extranjeros arribados desde Europa y sus descendientes, llamados wingka, y a quienes han adoptado su forma de vida. En algunas partes, se usan los términos mapuche y mapunche con leves diferencias de significado. Hasta el siglo XVIII, habría existído entre los integrantes de esta etnia la autodenominación reche, 'gente verdadera'.


La denominación aucas procedería de la palabra quechua awqa, 'salvaje' o 'rebelde', 'enemigo', que les habría sido dada por los incas o por los españoles; según los cronistas, los incas ya habían denominado como purumauca a la población que habitaba el sur del río Cachapoal, y los españoles solo habrían adoptado la denominación «auca» para referirse a ella.


La designación araucano ha predominado en la historiografía para el periodo que abarca desde los primeros contactos con los españoles hasta el siglo XIX, aproximadamente y sigue teniendo uso, pero no es aceptada por los mapuches. El nombre «araucano» puede ser un gentilicio de «Arauco», denominanción que para los españoles tenía la tierra que habitaban en forma independiente, cuya etimología es discutida.Se ha postulado que «Arauco» podría derivar de una castellanización de la palabra mapuche ragko, 'agua gredosa', que los españoles habrían usado para los habitantes de un sitio llamado así y que luego por metonimia se habría extendido a todos los restantes pueblos del área; de hecho actualmente la tierra próxima a Concepción al sur del Biobío sigue llamándose provincia de Arauco.


Los mapuches rechazan el uso del nombre «araucano» porque es una denominación ajena, otorgada por sus enemigos. Sin embargo, la palabra awqa fue adoptada por los mapuches en la forma awka con el significado de 'indómito', 'salvaje' o 'bravo' y se la aplicaron a sí mismos.

Origen y migración

El origen de los mapuches no se conoce con mucha certeza. Sin embargo, hacia el siglo V ya existían manifestaciones culturales en la Depresión Intermedia del actual Chile que pueden rastrearse hasta la época actual. Se mencionan como posibles antecesores de los mapuches a los grupos creadores de las culturas Bato, El Vergel, Llolleo y Pitrén.


Sobre su más reciente presencia en la actual Argentina, debido en parte a la presión ejercida por los españoles, y en un largo proceso de migración a través de los pasos de la cordillera de los Andes y de transmisión cultural, entre los siglos XVII y XIX conquistaron y colonizaron los territorios ubicados al este cordillerano:20 el Comahue, gran parte de la región pampeana, y el norte de la Patagonia oriental, tierras hasta entonces ocupadas por diversos pueblos no araucanos. De tal modo fueron sometidos a un proceso de araucanización, ya sea de forma violenta o pacífica, los tehuelches septentrionales y los pehuenches antiguos.

Composición y distribución actual

 

Retrato de mujeres mapuches dibujado por el expedicionario francés Dumont D'Urville en 1842.

En Chile

 

Según el Censo de Chile de 2002, 604.349 personas en ese país se declaraban pertenecientes al pueblo mapuche, aproximadamente un 4% de la población total, que representan el 87,3% de la población indígena total. Viven principalmente en la Araucanía (33,6%) y la Región Metropolitana (30,3%) y en menor cantidad en las de Biobío (8,8%), Los Lagos y Los Ríos (16,7% las dos sumadas).


Sin embargo, el Censo de 1992 había registrado 932.000 mapuches (mayores de 14 años; si se incluían a los menores de esa edad, esta cifra ascendía a 1.281.651 personas).


Esta reducción de un 30% de la población mapuche en una década se ha intentado explicar con diversos argumentos: algunos sostienen que se trata de un genocidio estadístico, otros, que se trata de un genocidio burocrático con el fin de deslegitimar las peticiones indígenas, mientras que para otros la diferencia se debe al cambio de las preguntas del censo, sin consecuencias socio-políticas.


Según varias ONG, la población mapuche estimada actualmente en Chile es de entre 800.000 y 1.400.000 de personas, dependiendo de si se incluyen o no a quienes no conservan su cultura ni reconocen su herencia. Así, por ejemplo, la encuesta CASEN contabilizó a 625.005 mapuches en 2006.24 Organizaciones indígenas estiman en un millón y medio el número de mapuches en Chile.

En Argentina

En Argentina los mapuches o araucanos son el pueblo indígena más numeroso aunque esta cantidad es aproxidamente diez veces menor si se la compara con la de Chile.


A partir de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, llevada cabo por el estado argentino a través del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), se calculó que casi 105 000 personas son las pertenecientes o descendientes en primera generación del pueblo mapuche. El 73% de ellas vive en las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro.


Según la ECPI, se autorreconocieron 78 534 mapuches en las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, de los cuales 13 237 vivían en comunidades indígenas. En la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires se autorreconocieron como mapuches 9745 personas. En el resto de la provincia de Buenos Aires y en La Pampa lo hicieron 20 527 personas, ninguno de los cuales residía en comunidad. El total del país dio como resultado 113 680 personas que se autorreconocieron mapuche, viviendo 13 430 de ellas en comunidades.


Durante la preparación del Censo argentino 2001, representantes mapuches realizaron críticas sobre su diseño y realización por no garantizar una participación adecuada de los pueblos originarios, reproducir el estereotipo prejuicioso de «el indígena», subestimar la migración mapuche hacia las ciudades y apoyarse en funcionarios que incumplían los compromisos jurídicos y políticos.

La Comisión de Juristas Indígenas en Argentina (CJIA) presentó un recurso de amparo en el que solicitaba la postergación del Censo 2001, alegando que no había tenido participación en las condiciones establecidas por el Convenio 169 de OIT y el artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional Argentina. La controversia llegó a desencadenar una toma de las instalaciones del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) por parte de estos representantes.


Al realizarse el Censo 2001, en algunas provincias hubo participación directa de censistas y capacitadores indígenas. Sin embargo muchos niegan su validez.


Contrariando las cifras del INDEC, una publicación oficial del gobierno argentino informó que existían 200.000 mapuches viviendo en su territorio. En cambio, otras fuentes no oficiales hablan de 90.000 y 200.000.


La propia comunidad mapuche difiere mucho del censo realizado por el INDEC y estima que la población mapuche en Argentina es de 500.000 personas. Cálculos de 1998-2000 estimaron que vivían en Argentina hasta 300.000 mapuche, de estos, unos 70.000 se encontraban en Neuquén.


La crítica mapuche sobre la metodología censal argentino fue similar a la que se realizó contra el chileno.33 Basándose en la encuesta del ECPI, las poblaciones de las provincias de Neuquén y Chubut son un 7% y 5% de origen mapuche, respectivamente.


El Censo Nacional de Población de 2010 en Argentina reveló la existencia de 205 009 personas que se autoreconocieron como mapuches en todo el país, 39 869 de los cuales en la provincia de Río Negro, 39 634 en la del Neuquén, 36 706 en el interior de la provincia de Buenos Aires, 31 771 en la provincia del Chubut, 21 041 en el Gran Buenos Aires, 6806 en la Ciudad de Buenos Aires, 6132 en la provincia de Mendoza, 4973 en la Córdoba, 4408 en la de Santa Cruz, 4261 en la de La Pampa, 3084 en la de Santa Fe, 1280 en la de San Luis, 975 en la de Tierra del Fuego, 923 en la de Entre Ríos, 562 en la de Misiones, 437 en la de Tucumán, 417 en la de San Juan, 325 en la de La Rioja, 302 en la de Catamarca y 220 en la de Corrientes.



En provincia de Buenos Aires, en los partidos de General Viamonte (Los Toldos) y de Rojas, a 280 y 220 km al oeste de Buenos Aires, respectivamente, existe una comunidad mapuche semiaculturada descendiente del boroano Ignacio Coliqueo, reconocido "cacique principal de los indios amigos y coronel del ejército nacional" argentino y quien obtuvo, junto a su tribu, la propiedad de dos leguas de tierra. En esa comunidad ya no se practica la Rogativa y solo algunos hablan mapuzugun, sin embargo, han comenzado un proceso de recuperación de sus raíces y una de las tres escuelas primarias de la comunidad enseña el idioma mapuche.



Como ven, por razones obvias, detestan que les llamen araucanos y son bastante reacios a aculturizarse con los pueblos de los dos grandes países australes. Es cierto que viven en una situación bastante precaria y algunos de sus miembros son muy radicales a la hora de reclamar lo que llaman "sus derechos ancestrales", pero han tenido un mayor éxito que los pueblos pieles rojas de América del Norte, que andan muy dispersos, siguen sufriendo las consecuencias de la marginación del hombre blanco y muchos hasta se han mezclado con estos últimos, influyendo que muchos de sus descendientes pierdan sus señas de identidad - Se sabe que los actores Chuck Norris y Tom Welling son descendientes de pieles rojas, aunque el primero al menos no niega del todo sus raíces -. Se calcula que en América del Sur existen dos millones de mapuches, aunque este número podría ser muy diferente, ya que los propios mapuches difieren mucho de los censos.


Dado a lo investigado y lo corroborado, es altamente probable que los mapuches son el segundo o tercer pueblo sin país más grande del mundo, después de los kurdos y los gitanos. Ojalá su realidad sea diferente algún día, al igual que otras gentes del mundo, que sufren la marginación por diversas razones, del mismo modo que se le hizo, supuestamente, justicia al pueblo judío.