Viene del capítulo 12
Capítulo 13
El
rescate
Kahena trabajaba dentro del granero,
soldando unos componentes electromagnéticos protegida por una máscara, guantes
y un peto de cuero, hasta que apareció Ceferino/Relámpago. Los dos comenzaron a
hablar en mapudungun, a mi parecer, de manera muy animada.
—Aquí
te traigo estas piezas electrónicas, ya puedes comenzar a construir.
—Eso sí
que fue rápido.
—Esta vez
demore un poco más de la cuenta.
Ella observó con detenimiento lo que
le había traído Ceferino y dijo.
—Dime
la verdad, éste no es material terrestre, ¿verdad?
—No, lo
obtuve atacando una de las naves espaciales de esos thulenianos.
—Por
favor, dime que no los mataste.
—No
vas a creer que todavía hago eso ¿O sí?
—¿Y qué
les hiciste?
—Los
dejé en el basurero de Nueva Thule
—Ja, ja,
en verdad se lo merecían, a propósito, te voy a mostrar algo.
Ella le enseñó su lanza de titanio, extensible
por los dos extremos.
—No dejas
de impresionarme, excepto que falta algo.
—¿Qué cosa?
—Las puntas, todas las lanzas de combate tienen, aunque se vería genial que
en ésta fueran dobles, pero todo eso lo podemos trabajar luego, con más calma y
algo de estudio de la tecnología de esos thulenianos, porque tuve suficiente tiempo
para estudiarlos.
— Qué bueno,
porque ahora tengo muchas ganas de comenzar a entrenar para combatir a esos falsos
extraterrestres, sin olvidar el rescate que tenemos planeado.
—Comencemos
La niña se volvió a quitar la máscara
de soldador para ponerse la capucha, - ya tenía desde hace rato su traje de Cóndor
de Luz puesto - que ahora tenía adheridos a ella dos lentes redondos de color plateado
en cada uno de los espacios que servían para permitir la visibilidad
-
Aunque te ves más sicodélica que antes, ¿segura que puedes ver a través de eso?
- Y
vos, ¿cómo se supone que puedes hacer tantas cosas increíbles con cuatro patas y
un cuerpo de cabacho?
La chica fue hasta un armario, que estaba
en una de las distantes esquinas del depósito, de donde sacó una especie de
capa con capucha en forma de cóndor adherida, de color plateado.
- ¿Qué
tal ahora?
¿Acaso
no es esa capa parte de tu viejo disfraz para recibir en el We tripantu? – ese es
el año nuevo mapuche.
- Sí,
pero...
Ceferino la interrumpió con uno de
sus sonoros relinchos.
- No
te preocupes, te queda bien, otra última cosa antes de partir, ¿no crees que te
deba ajustar tu traje a medida que creces?
Kahena se miró de arriba abajo
—Tal vez
un poquito, aunque quizá no necesite mucho; ya me faltan pocos años para llegar
a mi estatura normal, por lo menos el de una mapuche. Además de eso, este material
es el más autoajustable que he visto y me he dado cuenta de que es también es mucho
más fuerte que el espandex o el nylon.
—Manos
a la obra pues, móntate en mis lomos; veamos qué tanto de protege tu traje de mi
electromagnetismo. Te advierto que no lo estaré graduando como cuando estás montada
sin él
—Entiendo
tu punto, probémoslo ya.
Así
fue como comenzaron a entrenar juntos, realizando diversas proezas que para un
humano promedio parecerían imposibles, como cuando Kahena realizaba katas marciales
mientras estaba parada en los lomos de Ceferino. Éste levitaba en el aire avanzando
de manera muy lenta, dejándose llevar por el viento.
- ¿No te da miedo caerte?
- Para nada, eres mi seguro de vida;
yo, en cambio, me concentraré en practicar combate cuerpo a cuerpo aéreo.
Realizando
uno de sus movimientos, Kahena dio un paso en falso y cayó al vacío.
—¡Auxilio!
—¡Por Ngenchen, no desesperes Kahena,
a ti voy!
Ceferino
fue hacia abajo, a velocidad luz, adelantándose al cuerpo de Kahena, que estaba
cayendo al vacío. La rodeó en una burbuja electromagnética, que hizo su caída mucho
más lenta, hasta quedar a baja altura de la silla de montar, haciendo desaparecer
la burbuja para permitirle al cuerpo de la niña caer suavemente allí. Quedó montada
en el asiento de cuero.
— Ufff, me diste un gran susto.
—Y yo no me debí haber asustado tanto,
tú estabas conmigo, ¿podemos practicar eso de nuevo?
Él
da un relincho meneando la cabeza y sacudiendo su abundante crin.
—De verdad tú estás loca.
—¿No que queres vencer a esos super monstruos?,
tenemos que ser mejores que ellos.
—Está bien, pero sólo una vez más.
Horas
después, Kahena sólo tiene puestos los guantes de su traje; con ellos trataría de
abrir una pequeña caja, siendo observada por el caballo.
—Qué bueno que esa caja fuerte es una
reliquia.
— Por lo menos sabemos que papá ahora tiene una
mucho mejor.
Ella
arrancó la puerta de la caja de seguridad casi sin esfuerzo, causando durante el
proceso que el metal se doblara y que el sonido de hierros retorcidos y tornillos
lanzados al aire se escuchara.
—¿Vos viste qué sencillo?
—Cuando vuelva a ser humano quiero
una de esas. Volviendo al grano, me parece que necesitamos un reto mayor, algo que
nos haga sentir seguros de que podamos hacer esto.
— ¡¡Macho, tenes razón!! ,¿no queres
salvar a alguien?
- Ya sé que debemos salvar a los treinta
guerreros de la tribu, que fueron a buscarme.
- No, a ellos los salvaremos de todas
formas, hablo de los demás; el mundo está lleno de personas que necesitan ayuda,
que están en peligro ¿Recuerdas que hablamos de eso poco después de reencontrarnos?
Relámpago
queda paralizado como una estatua equina y, según mi impresión, no está muy
feliz con lo que le dijo su hermana.
—¿Qué pasa, hermanito?, ¿no
recuerdas que conversamos de la misión de tu vida?
El
caballo bajo la cabeza y le respondió en tono lúgubre.
—No, Kahena, no siento que salvar a
los humanos valga la pena.
—¿Por qué?, ¿qué piensas ahora?
—¿Recuerdas de lo que te hable de
mi visión remota?
Si
vieras la expresión que puso la niña, te darías cuenta de que quedo con la boca
abierta y todo su cuerpo en estado de shock.
—¿No me digas? ¿Es ese poder con que…
—Sí, hermanita, el mismo que me
permitió verte hablar con Kintukewun; no fue a propósito, simplemente sucede
que, la mayoría de las veces, esas visiones me vienen así. Y te tengo que contar
algo, en estos meses que pase desde que Mengele me transformó en esto que soy
ahora, he sido testigo de la maldad humana.
—Me parece extraño ese cambio en
ti, hermanito, tú siempre creíste que el ser humano es bueno por naturaleza.
Relámpago/Ceferino
meneo su cabeza.
—Me equivoque
—A ver, ¿qué viste con tu visión
remota?
—Más de lo que debería ver y más de
lo que debería saber.
Kahena
cruzo los brazos.
—Bien, cuenta, soy toda oídos.
—¿Sabías que durante siglos las
mujeres han estado tratando de manipular a los hombres y estos últimos de dominarlas
a ellas?
Kahena
no se mostró sorprendida.
—La eterna y estúpida competencia de
los sexos; al no ser capaces de entender ni cooperar entre géneros, cada uno de
los dos busca beneficios del o la otra por medio de sus mejores armas; las
mujeres con su intuición y los hombres con su fuerza. Bien, continúa.
—Las personas más religiosas son
las más hipócritas y las que menos creen en un dios suelen ser las más
sensatas.
Kahena
movió una mano en señal de negación.
—Pero esa regla no siempre se
cumple, hay personas que en verdad se creen lo que predican y hay gente atea de
lo más materialista pero sí, no te quito mucha de la razón. Por cierto, por la
manera en que la dijiste y te expresaste, note que estabas aterrorizado.
El
caballo cerro los ojos por un momento, luego los volvió a abrir.
—He muchos sacerdotes católicos romper
sus votos de castidad, tanto en relaciones consentidas como en actos de lo más abominables….
—¡Basta Ceferino!, no me cuentes
esas cosas.
—¿Sabías que hay pastores evangélicos
que tienen varias amantes?
Y
Kahena se rio a carcajadas.
—Bueno, Ceferino, eso es como
hablar de nuestras costumbres antiguas mapuches; cada hombre mapuche de antaño
se podía dar el lujo de casarse con cuanta mujer quisiera, especialmente si
eras lonco o jefe de una tribu. No fue hasta la llegada del cristianismo a
nuestras tierras que se reformaron mucho nuestras creencias religiosas. Lo que
hacen esos winkas o no mapuches es básicamente lo mismo que hacían nuestros
ancestros masculinos; que sea una hipocresía no admitirlo para aparentar pureza
espiritual esa es otra cosa.
—Y también note la doble moral en
las relaciones humanas; la mayoría dice lo que supuestamente piensa y, en realidad,
hace otra cosa distinta. Muchas personas dicen ser ricas y en realidad son
gente de clase media dándose importancia, hay parejas que en las redes sociales
se juran amor eterno y, en realidad, ya están pensando en divorciarse; hay hombres
que se hacen pasar por ser bien heteros, pero en su vida privada son de lo más
homosexuales y no los culpo, están reprimidos y tienen miedo del que dirán…
Kahena
le extendió los brazos con las palmas de la mano hacia arriba en ademan de querer
callarlo.
—Basta, hermanito, si sigue así vas
a hacer una enciclopedia de todas las faltas humanas y tú, como siempre, te
fijas en todos los detalles.
—Lo siento mucho, Kahena, soy así
de nerd.
—Lo que ya es bastante raro para
ser un mapuche.
—Y no te noto demasiado sorprendida
por lo que te dije.
Kahena
le abre bien los ojos clavándole la mirada a Relámpago/Ceferino.
—¡Pues claro, Ceferino, si soy
mujer!, ¿crees que desde hace cientos de miles de años no intuimos cosas?,
tuvimos que desarrollar ciertos talentos como, por ejemplo, la intuición, esa
que nos ayuda a darnos cuenta de las intenciones de otros hombres y también
mujeres, para poder analizarlos y pensar cómo actuar frente a esas personas. Así
que no me vengas con cuentos de que no conocías el mundo que te rodea; ustedes
los hombres deberían desarrollar más la intuición y no tanto pensar con la lógica,
que no es mala y en muchos casos es mejor que la de nosotras, pero si
combinaran ambos talentos ustedes harían las cosas mucho mejor e, incluso, no
serían tan manipulables por nosotras. Sin embargo, me alegro de que esos
poderes que tienes te estén abriendo la mente; ahora sabes de cosas que te resistías
a creer y entiendes que tus conclusiones lógicas de que la gente es buena por
dentro no se justifica; recuerda que Aicapan, tu rival de la escuela, y muchos otros
mapuches no son de buen corazón.
—Pero es no es lo peor, es lo que
le hacen los seres humanos a los animales y ahora yo me identifico con ellos
porque yo soy un animal.
La
expresión de Kahena cambio de la serenidad a la tristeza; se acercó a su hermano
lentamente y lo abrazo por su equino cuello. Le comenzó a hablar en susurros.
—Y, sin embargo, el otro día tú me
trajiste unos pescados envueltos en tu burbuja electromagnética para darme de
comer, he incluso tú mismo me dijiste que extrañabas comer carne porque tu
cuerpo equino no puede digerirlo.
Relámpago
quedo inexpresivo.
—Hay cosas de mi lado humano todavía
se rehúsa a aceptar, pero la cosa en mi mente se pone cada vez peor.
—Cuéntame.
—¿Sabías que en Estados Unidos, en
los albergues, si un animal no es adoptado en un mes lo duermen?
—¿Querrás decir matar?
—Sí
—No, no lo sabía.
—Y lo peor, los animales ya saben
que los van a matar antes que lo hagan.
Kahena
se lleva las manos a la cara, cubriendo completamente su rostro.
—Por Ngenchen, eso debe ser una
sensación horrible.
—Y ni se diga de los animales que
viven en hábitats naturales; en todos ellos hay cazadores furtivos esperando
asesinar a cuanto animal exótico encuentren y los gobiernos no destinan
suficientes recursos económicos y humanos para proteger esos lugares.
—¿Seguro que puedes dormir pensando
en todo eso?
El
caballo cierra los ojos y menea la cabeza de manera muy lenta.
—La verdad es que muy poco, apenas
tres o cuatro horas y eso que tengo estos poderes; tú y yo sabemos que los
animales de mi especie dormimos muy poco o nada cuando no estamos en manada o
acompañados.
Luego
dijo lo siguiente en una voz más grave, como si estuvieras escuchando a la
misma muerte desde ultratumba.
—Pero eso no es lo peor.
—¿Qué quieres decir?
—Lo peor, por lo menos para mí, es
cómo los humanos tratan a sus caballos o, al menos, la mayoría de ellos....
Para, por favor, para ya...
Por que?
Ufffff
Es que ya lei, por internet, un articulo sobre lo que le hacen a los caballos en los hipódromos de Estados Unidos. Es horrible... en ese país llamado Estados Unidos de...
Estados Unidos de que....
- Yo sabía que tú ibas a decir eso.
- ¿Por qué?
- Porque tú siempre estas obsesionado con eso del nombre de los Estados Unidos de America.
-Pero si todos somos americanos.
- ¿Y a quien le importa?
- A mi, porque todas las personas de este continente son americanos.
Kahena se lleva las manos a la cabeza y la menea. Luego, extiende los brazos con las manos extendidas y dice.
- Asi se llaman a si mismos, ese no es problema de nosotros; tu sabes que todos los aborigenes de este continente le llaman Abya Yala. Si les quitas ese nombre a esa gente, les vas a quitar identindad, entonces no son nada. Es como si no te llamaras Ceferino Tahiel, serias el hombre sin nombre, sin identidad, sin pais, no serias nada...Dejalos que se llamen como les venga en gana y escribe una novela de teoria de la conspiracion de que ellos querian conquistar todo el continente y no lo lograron por culpa de que los derrotaron los españoles... Ese no es nuestro problema ya; si quieres escribe una novela sobre eso, que es una teoría conspiranoica tuya que tanto obseisona.
- Pero sólo tengo cuatro patas, no dos manos y dos piernas, ¿cómo se supone que voy a hacer eso?
- Pero sólo tengo cuatro patas, no dos manos y dos piernas, ¿cómo
se supone que voy a hacer eso?
Y
Kahena extiende sus robustos brazos de forma leve, sin dejarlos rectos, palmas
hacia arriba y le dice lo siguiente con una expresión algo más relajada en la
cara.
-Pensaremos en eso después de que recuperemos tu
cuerpo.
- Si queres podemos empezar ahora
¿Te parece?
- Está bien, creo que podemos poner
manos a la obra; de todos modos, la idea es que también sea un buen
entrenamiento.
-
Pero
yo no quiero ser un super héroe, y menos ahora que sé lo que los humanos le
hacen a sus caballos.
—
Ya
hablamos de eso, Ceferino Tahiel; por ahora, es lo que harás. Recuerda la frase
que te dije
—
O
eres lo suficientemente valiente para aceptar tu destino...
Y Kahena repitió el resto de la
frase, mirándole fijamente a los ojos, como si escrutara su propia alma.
—
O
demasiado cobarde para aceptarlo.
Entonces,
Kahena extendió levemente el antebrazo y mano derechos, en un ademan que
denotaba que ya lo que discutieron carecía de importancia.
—
Bien,
asi quedamos. Por cierto, ¿cómo está tu visión remota hoy, podes ver algo?
La
vista de Relámpago se fue mucho más allá del horizonte en que se encontraba.
- Creo que capto algo, unos cuatro
tipos, de aspecto antisocial, que llevan unas bolsas con zipper y grandes fajos
de dinero robado; están manejando por el este de Francia.
-
Manos
a la obra
- Ella se puso su máscara, que en
lugar de los agujeros que tenía anteriormente para poder ver, ahora tenía adherido
a los cuencos unos lentes color blanco con forma de ojos de cóndor.
- ¿Qué se supone que es eso que
cubren tus ojos?
- Es parte de mi uniforme; si me
quiero llamar “Cóndor de luz”, debo hacerle honor a mi nombre.
- Se nota que no dormiste bien
anoche; mientras fabricabas esos juguetes nuevos me hubieras pedido ayuda para
terminar más rápido.
- ¿Con lo cansado que vos estabas?,
te veías adormilado que parecías el saco de arena que termino de destruir
Mengele en un entrenamiento.
- Bueno… cho.., Kahena vos no me
creas tan debilucho; sé que es el hombre más poderoso del mundo, pero el hecho
de que cho estuviera más acabado que el chapulín colorado tras una brutal
paliza no significa que me puede demoler
de ese modo, o por lo menos aún no. A propósito – dijo Ceferino tratando
cambiar de asunto -, ¿cómo los hiciste?, eso requiere cierto procedimiento
industrial y tú y cho no poseemos la tecnología ni la materia prima.
- Se me ocurrió de repente, luego
de haber estudiado esos extraños aparatos de aquellos nazis, como tú les llamas
y estaba muy ansiosa. Con bastante afán, estudio y algunos componentes que cho
extraje de esos dispositivos, pude crear unos lentes que me permiten ver bien
de día y de noche, tan natural como el ojo humano pese a que siempre se ven blancos
desde afuera; por medio de unos sensores casi microscópicos adheridos a sus
aros me conecto a una aplicación de mi celular, que me permite tanto
programarlos para ver en la oscuridad como estar pendiente de mis signos
vitales y hasta el nivel de fuerza de mis botas y guantes gracias a la
resonancia magnética del mismo móvil, vía la propia app.
- ¡¡Santo Ngenchen!!, por poco y te
terminabas de inventar un google glass.
- Nah, mucha tecnología marea y
también lo sabes bien, Ceferino.
- Ahora sí, ¡¡marichiwew!!
Al
fin la niña se montó sobre los lomos de su hermano para poder viajar. Éste, por
medio de su visión remota se guio a la velocidad de la luz, hacia el este de
Francia, provincia de Lorena, donde aquel veloz auto Skoda iba por la
carretera.
Justo
en ese momento, un brillante relámpago cayó del cielo, a unos cuantos metros
por delante de ellos. Al desvanecerse en la nada dejó visibles las figuras de
Relámpago y Kahena montada en él. Los hombres hablaron en checo.
- ¿Qué visión espeluznante es esta?
El
que respondió fue quien manejaba.
- No lo sé, pero no pienso
detenerme para averiguarlo
Aceleró
para tratar de atropellarlos. En ese momento, emanó del cuerpo del caballo una
descarga electromagnética que anuló el sistema eléctrico del automóvil a la vez
que lograba frenarlo para que no se accidentara.
¡¿Qué clase de magia es esta?! –
preguntaba un tercero.
- Ya no tienen escapatoria – pensó
en voz alta Ceferino
Kahena
decidió desmontar.
- ¡¿Pero ¡¿qué haces, no ves que te
estás exponiendo al peligro?!
- ¿Y acaso no vamos a exponernos al
peligro todo el tiempo?, para eso estamos entrenando ahora, ¿no?
Ella
continuó acercándose a ellos, mientras uno de los dos que salieron del carro le
gritaba improperios en un idioma que no entendía. Los dos individuos vestían
ropas oscuras y tenían sus rostros cubiertos de pasamontañas negros, con
aberturas para respirar y hablar. Eran además distinguibles por su elevada
estatura, que contrastaba con el porte menudo de la joven mapuche.
-
Tan grandes, pero cho puedo con ellos.
En
algún momento, uno de ellos comenzó a dar tiros con su pistola magnum calibre
38, lo que puso a Ceferino con sus crines de punta.
- ¡¡Por Ngenchen!!
Usando
sus poderes electromagnéticos, Relámpago detuvo la trayectoria de las balas
haciéndolas caer al suelo, muy cerca de donde estaba Kahena.
-
Santo Ngenchen, este sí que es mi día de suerte – pensó ella en voz
alta.
Dos
de ellos avanzaron hacia la niña encapuchada, en actitud desafiante, logrando
rodearla. Ella saco su vara extensible, cuyos dos extremos se alargaron por los
lados.
Rápidamente,
ella golpea a uno en la mandíbula, volviéndose hacia su derecha para derribar
de una zancadilla provocada por su vara al otro, dejándolos inconscientes.
Aprovechando que estuvo unos segundos ocupada con sus dos compañeros, uno de
los hombrones la agarra por atrás elevándola en el aire haciendo que su bastón se le cayera. Su
compañero se abalanza hacia la niña, siendo golpeado por una patada de ella,
quien todavía forcejeaba con el otro. Aprovechando la cercanía de su cabeza,
ella lo golpea con un derechazo, rompiéndole la nariz, lo que hace que la suelte y la
deje caer en el suelo, pero ella hizo una pirueta y cayo parada como un gato.
Luego toma el bastón y lo noquea de un poderoso golpe a su cuerpo.
El
otro ladrón que pateo todavía estaba en el suelo, cuando rápidamente se
recompuso, tratando de escapar por la campiña francesa. Kahena lo detuvo
lanzándole su boleadora - arma
tradicional mapuche, con dos bolas pesadas a los extremos, conectadas por una
soga, que se lanzaba a las piernas de las presas de caza o a los enemigos,
enredándose en sus piernas hasta hacerle perder el equilibrio - a sus piernas,
que lo hizo caer vencido en el suelo.
- ¡¡Salió mejor de lo que cho
esperaba; Kahena, estuviste espectacular!!
- Gracias, tú también estuviste
guapo.
El
caballo pareció sonrojarse
- Un momento, ¿no los mataste, o
sí?
- Se supone que tú lo puedes
descubrir; cho traté de no pegarles tan duro.
Del
cuerpo de Ceferino emanaron ondas invisibles de resonancia magnética, que
llegaron a los cuerpos de los ladrones inconscientes, rebotando en ellos para
después regresar a su emisor.
- Tenes razón, no les pegaste muy
duro, ahora voy a averiguar de qué país es esta placa - se refería a la que
estaba adherida a la defensa frontal del carro -; por eso entraré a la base de
datos de la Unión Europea.
- ¿Desde cuándo vos podés hacer
eso?
- Es que cho hice muchas cosas
antes de reencontrarnos de nuevo, ni te imagina
La
placa tenía en su esquina izquierda el logo de la bandera de la Unión Europea y
debajo de ella las iniciales CZ; la
numeración era 4B4 3567. Con sus poderes electromagnéticos, Ceferino era capaz
de entrar su mente dentro de cualquier red de telecomunicaciones que quisiera;
podía descifrar los diversos códigos con la misma facilidad que podía leer una
enciclopedia en una noche, cuando era humano.
- La placa le pertenece a un
vehículo robado de la República Checa y todo ocurrió en Praga, su capital;
ellos venían de asaltar su Banco Central y lograron evadir a las autoridades,
aprovechando la falta de fronteras artificiales que hay dentro de la Unión
Europea.
Kahena
se aferró nuevamente a la silla de montar. Sin embargo, se llevó su mano
derecha a su mentón porque meditó una idea.
-Espera un minuto: ¿entrar en su
base de datos no es algo ilegal?, conociéndote a ti, yo diría que no es tu
estilo.
El
caballo vacilo por un momento en lo que dijo su hermana, luego sacudió su
cabeza a la vez que daba un relincho y respondió de manera tensa pero calmada.
- Vacha, no lo había pensado; creo
que en mi avidez por ayudarte no me puse a meditar en el alcance de mis
poderes, por lo cual deberé desarrollar mi propia ética de hasta donde usarlos
o no. Sin duda alguna, procurare usar más a menudo google para buscar…
Kahena
lo interrumpió
- O viéndolo desde otro punto de
vista: quizá no es lo correcto, pero a veces no hay opción. Sin embargo, los
gobiernos son peores: echos toman la información privada de las personas de
diversas maneras y las manejan a su antojo, por lo cual si debes realizar una
violación a la seguridad de estas bases de datos, al menos no te sentirás tan
culpable.
Relámpago
se limitó a asentir de con su cabeza lentamente.
- Entonces basta de charla,
chevémoslos a su policía.
- Con mucho gusto, hermanita.
Ceferino
envolvió a los cuatro inconscientes individuos dentro de burbujas
electromagnéticas, para entrarlos levitando al vehículo y luego cerró sus
puertas con su electromagnetismo. Después Ceferino envolvió al mismo vehículo
en una burbuja electromagnética, haciéndolo levitar en el aire. A los cuatro
segundos de ese acto, Kahena estaba montada en lomos de Ceferino y éste también
levitaba.
- Ahora vamos a República Checa.
Despareció
de la campiña francesa del mismo modo en que había llegado: como un rayo de
luz.
Siberia,
Rusia.
Un
gigantesco cohete espacial Soyuz está a punto de salir de su plataforma de
despegue, con destino a la estación espacial internacional. Llevaba a un grupo
multinacional hacia allá, en virtud de los múltiples acuerdos de cooperación
que se han firmado al respecto.
Desde
la cabina, los dos cosmonautas, ataviados con sus pesados trajes, esperan
ansiosos el fin del conteo del centro de control.
- Cinco, cuatro, tres, dos, uno,
cero, ¡¡¡despegue!!!
La
plataforma se separó del cohete, comenzando a elevarse por el aire; se
desprendió poco a poco de las etapas que componían el vehículo y regresaban a
la tierra producto de la fuerza de gravedad. Finalmente, cuando quedó el último
módulo, uno de los reactores de la nave dejó de funcionar.
- Centro de control, aquí el
capitán Karpov, cambio.
- Ha habido un problema con uno de
los reactores; me temo que no podré despegar de la atmósfera.
En
el centro de control, todo el personal se miraba entre sí, quedando estupefactos
ante lo que estaba pasando.
- ¡¡Aquí centro de control! ¿Cuál
es su situación actual?
El
módulo poco a poco perdía altura, entrando en fricción con la atmósfera,
generando chispas en el fuselaje de la nave, causando que esta se consumiera
con el fuego, hasta que de pronto, había cesado. Sin que se hubieran dado
cuenta, el vehículo quedó envuelto dentro de un campo electromagnético, que no
sólo impedía que la nave se consumiera por las llamas, sino que hizo que se
desacelerara la caída muy rápidamente.
Sin
que nadie lo supiera, Ceferino y Kahena estaban invisibles y levitando muy
cerca del cohete. El caballo se puso delante de la punta del cohete y como un
corcel arrastrando una carroza con riendas invisibles, lo descendió en
trayectoria oblicua aterrizándolo suavemente
- Fue mucho más fácil de lo que
pensé.
- Y sin duda, esas personas están a
salvo – continuo Kahena -.
-
Control, no sé qué está pasando, pero parece ser que alguna fuerza
desconocida ha frenado la caída.
Ceferino
hizo que el módulo descendiera lentamente hasta la pista de despegue de
donde salió.
- De verdad ha sido un día muy
productivo; creo que ya estamos listos para realizar ese rescate.
- Si es que todavía están vivos.
- No seas tan pesimista.
De
pronto, la faz de equina de Ceferino cambia de expresión a una de leve
angustia.
- ¿Vos te pasa algo?
- Acabo de sentir unas ondas
infrarrojas rebotar en contra de mi cuerpo.
Kahena
abre la boca sorprendida sin gritar
- No me digáis que…
- Sí hermanita: nos detectaron.
- Pero vos me dijiste que tú eras
indetectable al radar.
Lo sé, pero tal vez aún no a todos
los radares, tenemos que irnos de aquí.
En
cuestión de segundos, surcaron el cielo dos aviones de combate rusos último
modelo.
Traducido
del ruso
- Está violando espacio aéreo ruso,
identifíquese
- Yo no veo nada – dijo el otro
piloto
En
eso estaban, cuando una especie de luz intensa de flash ilumino sus cabinas,
siendo acompañadas a los pocos segundos por un sonido de trueno.
- ¿Viste eso?
- No muy bien, quedé fulminado por
ese relámpago o lo que sea que fuese…
-No es que sea supersticioso, pero,
por Jesucristo, que nunca en mi vida me he asustado tanto, mejor salgamos de
aquí.
En
la noche, Kahena estaba recostada en la puerta de la caballeriza de Ceferino,
viendo los titulares de noticias en ruso y en checo desde su móvil.
- Lo bonito de dominar otros
idiomas es que no necesitas una mala traducción - dijo ella:
Ceferino
da un relincho y sacude la cabeza.
- O una traducción mal
intencionada, como se han dado en ciertos casos a lo largo de la historia.
- Hay sólo unas pequeñas
diferencias entre el checo y el ruso; al fin y al cabo, usan alfabeto cirílico,
mira.
Le
llevo la pantalla de su móvil hacia su rostro equino, donde pudo observar los
titulares en checo. Decía lo siguiente, “Asaltantes y vehículo robado aparecen
misteriosamente frente al cuartel de policía”.
- Me alegro que nunca sabrán de
nosotros; así podremos vivir en paz sin que me acosen por ser un fenómeno.
- Vos no sois un fenómeno, eres un…
- Kahena, ¿qué haces allí adentro?
¿Que no te he dicho de lo antihigiénico que es estar dentro de una caballeriza
tanto tiempo?
- Es vuestro padre – dijo Ceferino
Kahena
se lleva las manos a la cara, con expresión de pena y angustia. A su alrededor,
parecía que todos los caballos se solidarizaron con ella; estaban alborotados,
saltaban sobre sus cascos y daban relinchos tan desesperados, que la baba espumosa
escapaba de sus mandíbulas como poseídos por algún espíritu de rabia.
- Y ahora qué le vamos a decir, ¿qué
hacemos? – pregunto Kahena -.
- Vos entended que ya es demasiado
tarde para eso.
Pelantaro
Tahiel se puso frente a ellos, ataviado de su poncho tradicional y con una
lanza en la mano. El diálogo se da en mapuche.
- ¡¿Qué haces aquí, hablando con un
caballo sobre noticias que lees?!
- No estoy haciendo nada malo.
- Te exijo que regreses a tu cuarto
ya, a menos que tengas algo importante que hacer aquí; no te quiero ver en este
insalubre lugar.
- Papá, ella está conmigo, no con
ningún animal extraño.
Al
escuchar eso, Pelantaro quedó bien atónito; incluso dejó caer su lanza en el
suelo.
- ¡No puede ser, un caballo que
habla y con la voz de Ceferino!! ¿¡Qué abominación es esta?!
- Papá, por favor, escúchame...
- Ceferino, tú estás muerto, pero
tu alma se aferra a esta vida y por eso no te vas al más allá; sal de ese
caballo y vete al 1Ngill Chenmaiwe.
- Esto no es como tú te lo imaginas
– protestó el caballo
Como
por arte de magia, Pelantaro hizo levitar rápidamente la lanza, que se le había
caído al piso, para agarrarla con su mano. Tras eso, apunto el arma al cuerpo
del caballo y comenzó a invocar un hechizo.
- En virtud de mi poder de 2machis invocó a los Ngen
para que, en nombre de Ngenchen, revistan la punta de mi lanza, la que heredé
de mis ancestros, descendientes del gran cacique 3Galvarino, con los poderes
del sol, la luna, la tierra y las estrellas.
De
todas direcciones, una multitud de haces de luz de color verdoso se
concentraron en la punta de la lanza de Pelantaro, haciéndola brillar con una
intensa luz verde mucho más brillante que el neón.
- ¡¡Oh no, la lanza de Galvarino!!
- ¡¡Así es hija, por eso te pido
que me hagas el favor de alejarte de ese equino, que ha sido poseída por el
alma de tu hermano!!
La
niña en lugar de acercarse a él, retrocedió para atrás, hasta estar más pegada
a la puerta de la caballeriza donde sobresalía la cabeza de su hermano. La
rodeo fuertemente con sus brazos.
- Haz lo que quieras, pero jamás me
voy a separar de él
- Kahena, ¿qué estás haciendo?,
esto es entre él y yo, no contigo – dijo Ceferino - .
- Sí, pero me juré a mí misma y a
Ngenchen que no me volvería a separar de ti si te encontraba, por eso no lo
haré.
- Obedece hija mía, no hagas que mi
ira se vuelva contra ti. Las almas de los recién muertos no pueden permanecer
en el mundo de los vivos; te causará mucho dolor.
-¡¡Basta papá,
tú eres el que nos está causando dolor; incluso a los caballos!! – dijo Kahena.
A
su alrededor, el resto de los caballos menos Ceferino, seguían relinchando de
miedo y estaban inquietos. Ante ese panorama, Pelantaro recitó unos extraños
mantras en mapudungun con el brazo sin lanza extendida y la mano abierta
moviéndola en todas direcciones. Todos los caballos se tranquilizaron de
inmediato hasta volverse a dormir. Después de eso, escuchó una voz muy
familiar.
- Escucha papá, yo no estoy muerto:
mi alma fue arrebatada de mi cuerpo para quedar atrapada en el cuerpo de mi
caballo Centella por obra y gracia del doctor Sigfried Mengele, el director de
la escuela alemana.
Pelantaro
puso una cara de incredulidad.
- ¡¿Sigfried?! Con ese señor yo he
tenido mis diferencias, pero jamás podría concebir que sea capaz de esto, ¡¡me
suena absurdo!!
- ¡¡Papá, permíteme explicar...!!
- Explicar nada, es un alma en pena
que debe ir al Ngill Chenmaiwe, para regresar como un 4alwe y no
maldecir el mundo de los vivos. Vete, Ceferino, o clavaré esta lanza en
tu corazón.
Lo
que no sabía Pelantaro es que hacer eso ya no era necesario; con el corazón
hecho pedazos, el caballo pensó en sus adentros lo siguiente.
!!Este es el peor día de mi vida!!
!!Preferiría mil veces luchar contra toda Nueva Thule o que Mengele me abduzca
de nuevo a lidiar con él!! Ahora debo
decidir qué hacer y sólo tengo dos opciones: una es tratar de explicarle lo
sucedido, pero de todas formas me clavara su lanza mágica; puedo dejar que me
clave la lanza para que se acabe esto… no, no: puedo hipnotizarlo con mis ondas
electromagnéticas para que olvide todo esto y… lo malo es que eso sería
manipularlo y es uno de los dos poderes que detesto usar. La última opción es…
¡¿por Ngenchen?!¡¿Por qué debo llegar a esto?!… sólo sé que debo hacerlo,
porque hacerlo es lo único que me queda si quiero finalizar este drama; de lo
que sí estoy seguro es que me va a doler más a mí que a él.
- Papá, siento mucho tener que
mostrártelo de esta forma, porque yo también tengo mis propios trucos. Kahena,
por favor, hazte a un lado.
- ¿No estás pensando en
demostrarle, o sí?
- Es que él no me ha dado opción
El
pelaje oscuro de Ceferino comenzó a hacerse más claro, por la luz que emanaba
de dentro de su cuerpo, hasta brillar con la luz de un relámpago. Casi de
inmediato, el picaporte de su portón se abrió, permitiendo que pudiera mover
las bisagras de la puerta para abrirla toda, dejando ver a Relámpago con sus
patas levitando a cuarenta centímetros
del suelo. Su
padre, quedó estupefacto, lo que provocó que cayera de glúteos al suelo con las
manos apoyando la espalda, dejando también caer la lanza.
El
caballo envolvió la lanza, que todavía tenía el brillo de luz verde, dentro de
una burbuja electromagnética, haciéndola levitar en el aire para mostrarla de
frente a su sorprendido padre. Con todo lo que le permitía sus poderes,
amplifico su voz como si tuviera un micrófono y le dijo.
- HOY TE ANUNCIÓ QUE TU POTESTAD
SOBRE NOSOTROS SE ACABÓ.
Relámpago
rompió la lanza en dos mientras estaba levitando, para tirarla a ambos lados
del cuerpo de su padre.
- Kahena, móntate sobre mis lomos;
nos vamos de aquí.
Luego
de vacilar un poco, la niña accedió a la petición de su hermano, ensillando
rápidamente su cuerpo para montarse sobre él.
- Adiós, oh gran lonco – dijo
Ceferino tratando de emular reverencia.
Caballo
y jineta se fueron levitando no a una velocidad luz, pero lo suficientemente
rápido para irse de allí hacia una buena distancia.
Justo
después de que estaban a varios metros de distancia, Pelantaro se levantó,
extendió su mano derecha hacia el suelo, invocando el siguiente hechizo.
- En nombre de Ngenchen, te ordeno
que te unas.
Los
dos extremos de la lanza rota nuevamente levitaron del suelo para unirse en el
aire, luego de lo cual el lonco la agarró con su mano simultáneamente en el
momento en que volvía a poner su mirada hacia sus dos hijos.
- ¡¡Y no vuelvan nunca más, ya no
son parte de la tribu; continúen su constante errar por el resto de sus días!!
A
cierta distancia de la caballeriza, Ceferino y Kahena, todavía en territorio de
la tribu, hablaban entre sí.
- Aún no le encuentro una
explicación racional a la magia de los machis o de donde venga; a lo mejor son
ondas electro…
- ¡¡Ceferino!!, ¡¡ya deja de andar
buscándole explicaciones racionales a todo cada rato, aún si realmente las
tuvieran!!. ¡¡Cada vez que te comportas así, te pareces más a Mengele que a un
mapuche!!
Aunque
no se lo dijo, ese comentario realmente lo ofendió. Nunca había meditado sobre
eso, pero ya eso era difícil de cambiar; a menos que tuviera razón para ello.
Por el momento, para zanjar la discusión y no perder más tiempo, le respondió
- Lamento haberme referido a
nuestras creencias en esos términos; procurare que no vuelva a pasar. También
lamento no haber esperado que te pusieras tu traje especial; no fue
intencional.
- No teníamos opción, o eso o papá
nos hubiera hecho pedazos, por cierto a estas alturas ya debió unir las dos
partes de la lanza, seguro que nos maldijo
- No lo hizo.
- ¿Y cómo lo sabes?
- Lo escuché.
- Por Nguenchen, no pensé que pudieras
hacer eso; ya hasta pareces Super…
- Tal vez tiene que ver más con el hecho
de que ahora soy un caballo y mis oídos son mucho más finos, bueno, ahora
debemos concentrarnos en buscar lo que nos podemos llevar.
- Tristemente no nos podremos
llevar todo lo del depósito. Oye, una cosa más, necesito saber algo.
- Soy
todo oidos
- Ya
sé que puedes envolver en una burbuja electromagnética cualquier cosa,
manipulando la fuerza de gravitación del 5cualquier cuerpo que encuentras con tu
electromagnetismo, moviendo las cosas a cualquier lugar. Pero eso no explica
cómo hiciste para romper la lanza de papá, si tú sólo puedes manipular los
objetos metálicos.
- No
lo hice
-
¿Cómo?
-
Sólo comprimí la burbuja electromagnética que la envolvía, para que se curvara
desde el centro hacia los lados, logrando esa acción.
- Si
no te conociera, diría que eres un Macgyver con superpoderes.
- Ah,
Macgyver, je,je, ya estuvo bueno el espectáculo; hay que irnos de aquí antes de
que papá use su investidura de machis para reunir a los demás y traten de
espantar mi alma errante de este plano.
-
Sniff, voy a echar de menos a mi familia y a mi tribu.
-Sí,
yo también, por eso me intriga que me quieras acompañar, ¿que no ves que el
destierro de la tribu es peor que la muerte, entre nosotros los mapuches?
- Tu desgracia es mi desgracia,
hermanito, tú no hiciste nada malo para ser desterrado; Nguenchen lo sabe muy
bien.
- Tendré que soportarte; de todos modos,
no me puedo deshacer de ti.
- Je, je.
-
Ambos levitaban en el aire hasta el hostal, pasando cerca del totem funerario
de Ceferino, al que el equino le puso mucha atención. Quedo estático en el aire
mientras miraba aquella escultura de madera de casi cuatro metros.
-
Aunque sé que vos no estás muerto, no entiendo por qué le pones tanta atención
y de esa forma; de todos modos, es un bonito recuerdo de ti.
- Querida
hermana, no sé si lo que voy a hacer será sacrilegio; lo que pasa es que ya me
harté de esta charada de que me crean muerto. Aunque si aun así lo quieren
creer, no tengo problema con que hagan otro.
Del cuerpo de Ceferino emanó una
poderosa descarga electromagnética, que hizo añicos el totem, en cuestión de
milésimas de seguro, causando que él se protegiera con un campo
electromagnético de las astillas que salían desprendidas de aquel objeto.
-
¿Era necesario que hicieras eso?
- No
lo sé, pero por lo menos me siento mucho mejor. Ahora vachamos hasta nuestro
granero, a buscar las cosas que podremos llevar.
-
Perdóname si soy necia, es que necesito saber, ¿si vos volvieras a ser humano,
regresarías a la tribu?
- Jamás, porque papá debería amarme del mismo
ahora que cuando era humano y no lo hará.
- ¿Y vos no estás siendo muy duro con él?,
esta es una situación anormal que nadie esperaba.
- Su
yugo ya no se extiende hacia nosotros. Ya no somos de la tribu y no tenemos
nada que perder; si hemos de morir, será luchando contra Mengele, sus secuaces
de Nueva Thule y los del área 51..
Entre tanto, en las caballerizas,
Pelantaro estaba postrado contra el suelo del lugar, apoyando sus manos sobre
el palo de la lanza, que estaba perpendicular a su cuerpo. Rompió en llanto.
- ¡¡Oh
gran Nguenchen, ¡¿por qué permitiste que esto me pasara, que pecado he cometido
contra ti?!
- Se
levantó, y con el extremo de su lanza apoyada en el suelo, ahora paralela a él
mientras la agarraba. Dijo para sí mismo mientras enjugaba sus lágrimas.
- Desde
hoy, Kahena y Ceferino están muertos para mí, -solloza- sólo espero que
Nguenchen tenga piedad de sus almas en pena.
- Y
se retiró, caminando como el altivo lonco que era.
Levitaron hasta llegar a las puertas
del depósito, cuyas puertas se abrieron luego de que Kahena se bajara de los
lomos de Ceferino para abrir la cerradura, entrando ambos por su ancha entrada.
A continuación, Kahena procedió a sujetar las alforjas contra los lomos.
-
Todas las alforjas las dejé impregnada de material aislante, de modo que si
usas tu electromagnetismo, sólo causarás que el flujo de energía pase por ellas
sin causarles daño. Además, también tienen imanes pegados en ciertas partes de
la tela, para cuando aumentes tu poder electromagnético, funcionen como
resistencia para contener el voltaje; todo tal como me lo planteaste y
siguiendo el diseño que ambos hicimos.
-
Incluso los pintaste de negro.
- Si
no lo hacía, esas alforjas te harían ver como un caballo de carga de la primera
guerra mundial.
-
Tiene razón papá cuando dice que ustedes las mujeres le dan demasiado valor a
lo estético, ¿no se supone que nadie va a saber de nuestra existencia, excepto
nuestros enemigos?
-
¿Por qué a vos los hombres les cuesta apreciar la belleza de todo?, bueno, no
importa, hay mucho en qué pensar. Por cierto, acabo de recordar que tengo otra
cosa para que dejes de parecer un caballo de guerra; espérate.
Ella se acercó hasta una gran cesta
de mimbre, decorada con una cinta rosa y enlazada en el centro de su tapa.
Abrió la tapa, dejándola colgando hacia atrás sujeta al cesto por debido a que
formaba parte de este, como si todo fuera una sola pieza, gracias a un pliegue
del mismo material que a la vez le servía de bisagra. Sacó una larga capa
blanca, con líneas plateadas cosidas paralelamente a los bordes y a unos
centímetros de distancia; en el centro de esta, había un círculo alado, pero no
cualquier tipo de alas, sino relámpagos bien delineados y del mismo tamaño;
dentro de ese círculo, la cabeza de un caballo a todo galope, sobre un fondo de
tres colores en orden descendente: celeste, verde y rojo. Tanto los relámpagos,
como el marco del círculo y la cabeza eran de color plateado, el mismo que el
marco de la capa.
-
Trabaje esto en mi clase de costura; espero que te guste.
-
Supongo que eso también es parte de la decoración.
- ¿A
ti no te gustaría sentirte bien contigo mismo?, lo estético no es solamente
para que todo el mundo te vea: es un reflejo de cómo te sientes por dentro.
-
Bueno... tal vez no me pongo a pensar en esto por el hecho de ser muy práctico.
-
Entonces perdóname si cho soy muy romántica. Por cierto, en la mesa de
proyectos te dejé otro regalito para ti; es de titanio, ¿lo podes atraer?
Así lo hizo, llegando hasta él una
pieza en forma de collar, que Kahena agarró mientras levitaba en el aire. Tenía
un brillante color metálico, con una forma ergonómica que le permitía ajustarse
al cuello del caballo: era más estrecha en los extremos que daban a la nuca,
curvándose ambos extremos hacia adelante, hasta volver a unirse en el centro a
la vez que se ensanchaban, siendo más gruesa hacia el centro. Allí tenía
plasmado el mismo símbolo que en la capa.
-
Esto es para ajustar la capa contra tu cuello, de modo que ahora tendrás algo
parecido a un uniforme.
-
Ahora sí me siento como el superidiota de los cómics y a su gemelo el capitán
pendejo.
-
¿Eso crees?, pues déjame decirte que echos son gringos, blancos y les sobra ese
complejo de superioridad que no tenemos los mapuches. Además, como caballo eres
más guapo que echos dos.
Ella lo miro con ojos vidriosos y Ceferino se sonrojo – No se podía
notar por lo negro de su pelaje, pero sus gestos lo delataban -, pero luego
reacciono; sacudió su cabeza, hizo un sonoro relincho y riposto con la
siguiente pregunta, como para desviar la atención de aquel gesto, que su
querida hermanita noto con demasiada atención.
- ¿Y
si nuestras vidas fueran de pasquín y nos acusaran de plagio?
- Lo
dudo mucho: hay un montón de superidiotas con capa y trajes, como los
supervichanos que tú me describiste. De tal modo que, si cha existe un super
ratón, también falta un super caballo.
- Por
favor no vuelvas a chamarme super, por muy chistoso que parezca. Prefiero que
me llames Relámpago.
Ella prorrumpe en risa.
- Vos
fuiste el que empezó el chiste.
-
Je,je no me opongo a todo esto si te hace feliz, pero me pregunto algo ¿no
parecerá grotesco que cuando me montes y pongas tus pies en los estribos, ambas
piernas se aferren a la capa, impidiendo que esta se deje llevar por el viento,
como vos pretendes?, esa imagen se vería muy grotesca.
- No
si observas los cambios que hice, te los voy a mostrar.
La niña le puso la capa, sujetada
por medio del collar de titanio. Aquella prenda le cubría la totalidad de sus
lomos extendiéndose a sus costados, sin ser demasiado larga para ocultar sus
patas, pero logrando cubrir sus glúteos, incluyendo la cola. Los bordes se
extendían oblicuamente hasta estrecharse en el centro del collar.
-
Creo que Clark debería escogerme a mí como mascota en lugar a ese Kripto.
-
Kripto hace todo lo que le pide Clark, en cambio todo lo tucho es tu propia
iniciativa. A propósito, lástima que no tengamos espejos aquí, vos verías lo
guapo que te ves. Tienes que ver algo ¿Recuerdas lo que es la electrostática?
- Sí,
la acumulación de voltaje eléctrico en un cuerpo con poca capacidad de
conducción, por cierto, creo que ya entiendo lo que quieres decir.
- Que bueno, entonces provoca una leve carga y
observa qué sucede con tu capa, hecha en parte de material 5piezoeléctrico.
Así hizo, logrando que la capa no
sólo quedara firme en el aire, haciéndole parecer como un caballo de alas delta
con un brillo amarilloso y los marcos, antes plateados, ahora iluminados de luz
color amarillo neón.
- En
verdad te felicito, parecen alas delta cuando les aplico electro estática; me
hace parecer como si tuviera forma aerodinámica. Ahora falta que respondas a mi
pregunta de cómo piensas montarme con esto puesto encima mío.
- Te lo mostraré.
Justo delante del logo, había un
espacio de la capa que fue recortado para bordear la silla de montar. Allí, la
niña se sentó en sus lomos, con los pies en los estribos.
-
¿Ves que es posible?
- Ya
veo, otra cosa, me parece ver un logo justo detrás del espacio que ocupas.
-
¿Vos podes hacer eso? Lo extraño es que la capa ya está sobre vos.
- Por
supuesto, también puedo ver a través de la piel: es un círculo alado con dos
relámpagos perfectos; el círculo es bordeado por un aro plateado, del mismo
color que los dos relámpagos; dentro del aro hay un fondo celeste, verde y
rojo, como nuestra bandera mapuche y sobre este, la cabeza de un caballo a todo
galope de color plateado. ¿Tú hiciste eso?, se nota que te inspiraste bastante.
- No
imaginaba tampoco que pudieras ver a través de la piel. Volviendo al asunto, sí
es cierto, cho me rasqué los cabechos tres noches seguidas con el fin de
crearnos este logo, que también ocupa el centro de tu collar. Ese símbolo
representa tu esencia: eres Relámpago, el campeón de la nación mapuche; el hijo
equino de Ngnechen, que aplastará a los falsos dioses de Nueva Thule y a los
gringos del área 51. Espero que esto nos sirva de inspiración; necesitaremos
eso y mucho más para enfrentarnos a lo que nos espera.
-
Gracias Kahena, será un honor para mí portar este estandarte.
- Qué
bueno que te hacha gustado; ahora procedamos a tomar lo que nos podemos llevar,
a la vez que me pongo mi traje y tomo los ponchos en una de las alforjas.
Entretanto, en algún lugar helado
del mundo.
Había un grupo de desnudos jóvenes
mapuches sufriendo el rigor de las temperaturas bajo cero. Eran observados por
enormes soldados thulenianos, con trajes en una sola pieza que hasta tenían una
capucha que les cubrían toda la cabeza, excepto el rostro.
Entre
ellos había una científica, con una complexión parecida a la de ellos, mismo
vestuario, excepto que a ella se le podía ver toda la cabeza; incluso su
cabello al viento.
Uno de los thulenianos tenía tomado
por el cuello con dos de sus dedos a uno de los mapuches que ,pese a todo, lo
miraba desafiante hasta que quedó inconsciente. Después de eso, el soldado lo
lanzó hacia la pira que formaban sus compañeros.
Traducido del alemán
-
Doctora Hessel, todos están otra vez amontonados en el mismo rincón.
La científica estaba escribiendo en
una pantalla holográfica, que era proyectado en el aire sobre unos teclados
igual de virtuales. Lo que escribía iba apareciendo en el cuadro arriba del
teclado digital.
- Ese resistió diez segundos más
que los otros, pero lo que me llama la atención de estos guerreros primitivos
es su actitud desafiante ante la desgracia que están viviendo. Ahora voy a escribir
mi informe, en donde le expresaré a su excelencia que, pese a que el
experimento no dio resultados esperados, sugeriré que me facilite fondos para
uno nuevo: esta vez se tratará de probar el valor de un guerrero primitivo en
una situación de guerra, pero en un ambiente como la Antártida y desnudos.
Continuará...
Notas
1.
Ngill Chenmaiwe: Lugar sagrado a donde van las almas de los muertos/as para
recibir una preparación por parte de seres superiores y así poder regresar al
mundo de los vivos como un alma guía.
2.
Machis: Entre los mapuches, es el equivalente a chamán. En los últimos tiempos,
han sido mujeres las que más realizan ese rol, sin que necesariamente se
excluya al varón
3.
Galvarino: Legendario jefe mapuche que se distinguió en la lucha contra los
conquistadores españoles. Cuentan las fuentes que cuando estos le cortaron una
mano para disuadir a su gente, Galvarino, en una muestra bizarra de valor,
pidió que le cortaran la otra mano y así fue.
4.
Alwe: En la mitología mapuche, es el alma del mapuche que muere pero que
regresa en forma de espíritu guía del Ngill Chenmaiwe hacia sus parientes
vivos.
5.
Piezoeléctrico: Es un fenómeno que ocurre en ciertos cristales, que al ser
sometidos a fuerzas externas, cambian de forma, desarrollando características
eléctricas en su superficie. El fenómeno también puede ocurrir a la inversa,
cuando la fuerza eléctrica viene del interior del objeto en donde están
adheridos.
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