lunes, 7 de agosto de 2017

Lufke kawellu 8 (Relámpago el caballo, 8va parte)



      

Ceferino invade Nueva Thule

 

 Apenas unos cuantos segundos después de que recuperara milagrosamente la vista, tuvo nuevamente otra de sus visiones remotas, esta vez del archipiélago de Nueva Thule y logró contemplar las muchas instalaciones que habían en sus islas además de sus habitantes. Utilizando los campos electromagnéticos del planeta se elevó por primera vez a los cielos como si por fin estuviera en facultad de usar todos sus poderes y se transportó hacia allá muy velozmente, tratando de localizar la isla Frienship. Pero la isla no estaba donde su visión remota le indicó y por más que utilizó este recurso nuevamente sólo sirvió para descubrirle todas las demás instalaciones en las otras islas.

 

 -¿Dónde estás maldita sea?, ¿por qué puedo recibir todas las señales electromagnéticas que vienen de ti pero no encuentro tu posición geográfica si eso debería ser más que obvio? 

 

 Mientras tanto Sigfried Mengele lo veía desde una pantalla holográfica.

 

-Jujujajajajajajaja, ese tonto cree que logrará encontrar nuestra bella capital, pero no se imagina lo que le espera.

 

 En ese lapso de tiempo aparecieron de la nada una flotilla de naves espaciales para rematarlo, a lo cual Ceferino no vaciló y utilizando su velocidad de Relámpago sorprendió a una de ellas; la atravesó con su casi indestructible cuerpo haciéndola explotar en el acto con todos sus restos cayendo en el mar.

 

-  ¡¡¡Che!!! ¿Con que quieren un pedazo de mí? ¡¡Tenéis que probar primero!!!!!

 

 Ceferino intentó sin éxito derribar a las demás naves, que demostraron ser un adversario más digno de lo que se imaginaba principalmente porque se movían tan rápido como él, a la vez que trataba de esquivar sus mortíferos rayos phaser, de los cuáles conocía bien su efecto. Todas realizaban maniobras evasivas sin llegar completamente a la velocidad de la luz porque eso les estorbaría, ya que si iban demasiado rápido les sería más difícil controlar la nave y tendrían una mayor imprecisión en los disparos. Sin embargo, todas seguían rodeando al caballo volador.

 

 Una de las naves se logró poner justo en frente de él, lo que no le dio a Ceferino suficiente tiempo para reaccionar. Ceferino creyendo que llegaba su fin, cerró los ojos justo antes de que esta disparara su phaser, pero sin darse cuenta logró proyectar un campo de fuerza que hizo rebotar el rayo haciéndolo volver a la nave que lo disparó y esta se disolvió en el acto. Luego escuchó con su agudo sentido auditivo una nave que iba a embestir contra él y la llegó a golpear con sus poderosas patas traseras justo a tiempo, dejándola en malas condiciones. La imagen holográfica de Aku Sakata, gran almirante de la armada espacial  aparecía frente a Mengele.

 

 -Mi presidente, solicito permiso para que se realice un aterrizaje forzoso en una de las islas, una de las naves está  al borde del colapso.

 

-Permiso concedido, jer Sakata ordene a la primera flota de defensa de Nueva Thule que cubra la retirada del piloto.

 

-Sí señor

 

 Eso fue precisamente lo que hicieron por medio de sus maniobras y rayos phaser, que mantuvieron ocupada a la bestia mientras la humeante nave se retiraba. 

 

 En ese lapso de tiempo, Ceferino realizó otro acto increíble al probar sus poderes electromagnéticos en una de las naves, que logró mover con su descomunal fuerza y estrellarla contra otra haciéndolas estallar en el acto. La nave más cercana a la colisión al estar bien protegida con su campo de fuerza sólo quedó seriamente averiada, mientras otra menos cercana sufrió un alto bajón de energía en el suyo sin sufrir aún serios daños. Sin embargo eran varias docenas de naves veloces  iban cercana a la luz, pero lo suficientemente maniobrables como para seguir siendo un digno rival del equino.

 





 

En medio de la refriega y mientras se defendía de los rayos phaser, los torpedos de fotones y las embestidas de aquellas naves con sus barreras electromagnéticas además de buenos reflejos, la poderosa bestia logró divisar una base militar en una de las islas. Se dirigió hacia a velocidad de relámpago, atravesando el campo de fuerza que la protegía con suma facilidad logrando destruir toda la instalación por completo; aquella proeza hizo que Hagen admitiera lo siguiente.

 

-Esa barrera era lo suficientemente poderosa como para detener un transbordador espacial a toda marcha de los seres inferiores, ¿señor me escuchó?

 

-Computadora, deme acceso a la red para dar un mensaje en cadena nacional.

 

-Oh discúlpeme, usted está otra vez cien por ciento fríamente concentrado en lo que hace, así que con su permiso me retiro

 

-Acceso concedido.

 

-¡¡Ciudadanos de Nueva Thule, les habla su presidente Sigfried Mengele, para anunciarles que estamos ante una situación de guerra en nuestro propio territorio. Por favor tomar todas las rutas de evacuación existentes, tal como se han realizado en los múltiples simulacros. Serán escoltados por los miembros de la guardia  insular de Nueva Thule y el servicio nacional de emergencias hacia nuestros refugios subterráneos a prueba de desastres. Gracias por su comprensión!! 

 

-Computadora comuníqueme con el comandante de las fuerzas terrestres Adolf Hindenburg.

 

-Enseguida presidente.

 

Mientras Sigfried seguía fríamente concentrado en acabar con Ceferino, Hagen se retiraba discreta pero rápidamente del lugar con toda la agilidad que le permitía ser un omega sapiens. Cuando ya estaba unos pasos fuera de la entrada del laboratorio, le apareció el holograma en tamaño natural de su líder.

 

¿Hagen, me pensabas abandonar tan discretamente mientras más te necesitaba?

 

Vacila pero justo a tiempo reacciona para hablar

 

- No señor, yo sería incapaz de eso, pero no creí que yo fuese tan necesario en ese momento.

 

-Pues ahora sí te voy a hacer necesario, reúne a los mejores especialistas de Nueva Thule y quiero que en tres días me tengan los planos completos de un sistema aislante de alto voltaje  para contener a esta bestia atronadora.

 

- Señor esto generalmente tomaría semanas, yo no creo....

 

-Pues esto es una emergencia nacional y si tienes una idea mejor dímela ahora.

 

-Yo propongo que....

 

- Tu tono no me convence, una orden es una orden!!!

 

            Con aire de resignación Hagen responde.

 

- Lo que usted diga jer presidente 

 

-Computadora fin de transmisión, espero que lo hagas Hagen o sino tú serás mi próximo…

 

            Hizo un chasquido en el puño

 

-¿Ésta insinuando algo su excelencia?

 

            La voz venía del holograma que estaba detrás de él, que proyectaba la figura del general de las fuerzas terrestres de Nueva Thule, a quien Sigfried se supone que debía impartir órdenes en ese momento. Aunque todos los de su pueblo estaban genéticamente alterados para ser casi super humanos, Basil apenas pudo escuchar los murmullos de Mengele.

 

-Nada, absolutamente nada

 

            Una profunda mirada intimidante de ojos azules se clavo en el rostro de Basil

 

-Ejem, prefiero concentrarme en la crisis que nos atañe, ¿señor cuál es su orden?

 

-Comandante Hindenburg, ¿cuál es el estado de nuestras defensas y nuestras instalaciones ante el ataque de nuestro enemigo?

 

-Lo que le voy a comunicar no es muy alentador, ya que por primera vez en nuestra historia un enemigo logra penetrar las defensas del archipiélago pero lo más inusual es que está causando daños considerables…. 

 

-¿De qué porcentaje estamos hablando?

 

-De aproximadamente un seis por ciento de destrucción y en diez minutos rebasará el once por ciento. Estamos intentando desintegrar esa cosa con rayos phaser que hasta ahora han sido ineficaces y si disparamos lo torpedos de protón causaremos tanto o más daño colateral que lo que está provocando eso.

 

- Es hora de activar el cinturón de defensa de Nueva Thule.

 

-Pero eso no se ha realizado nunca, usted mismo dijo que los seres inferiores jamás nos podrían invadir con su caduca tecnología, eso sólo estaría reservado a amenazas de civilizaciones más avanzadas.

 

- Es una orden, computadora, comuníqueme con los titulares de marina y fuerza aérea ya!!, es hora de que todos apretemos el botón índigo.

 





           

 El botón índigo era el que activaba el cinturón de defensa de Nueva Thule, un artilugio de ingeniería de punta que transformaba todo el archipiélago en una super fortaleza. Las edificaciones civiles cambiaban de forma muy rápidamente como si se tratarán de gigantescos juguetes de armar en donde se observaban como diversas partes por medio de mecanismos y engranajes existentes en sus estructuras se compactaban o cambiaban de forma para dar lugar a torretas, torres de vigilancia, techados vanguardistas que se abrían dejando espacio para que subieran a la superficie poderosos cañones de tecnología aeroespacial; edificios que se movían hacia un lado dejando visible en el borde en que se encontraban unas  ranuras de cierto grosor de donde ascendían unas murallas de un metal desconocido. Pero para activarlo se requería del comandante de fuerzas terrestres, el de fuerzas navales, el de la fuerza aérea y el propio presidente. Con todo listo, Mengele dio la orden.

 

- ¡¡¡Fuego!!!!

            

 El cielo se cubrió de interminables misiles de protones que iban disparados hacia el caballo, que descubrió que su potente campo de fuerza electromagnético apenas le bastaba para poder protegerlo de los impactos de esas armas y las que lograba evadir se regresaban a su dirección. Pero lo más impresionante de todo fue que toda el área en donde se encontraba en archipiélago se cubrió de un gigantesco campo de fuerza generado desde la luna que para un observador desde afuera sólo se contemplaría la vista panorámica  del paisaje, pero para cualquier infortunado que se encontrase adentro el cielo se vería de color naranja. Tanto la luna como el archipiélago estaban protegidos por este.

 

- Jujujajajajja, veamos qué te parece éste nuevo juego, fenómeno.

 

-  ¿Por Ngenchen que es esto? 

            

 Frente a él se proyecto una gigantesca imagen holográfica de Mengele que parecía estar parado en el mar mientras lo mira fijamente con sus inmensos ojos. Una repentina pausa se dio en las hostilidades, como si ese ser que ahora semejaba una deidad hubiera paralizado todo con su poder.

 

-Eso mi querida bestia es nuestro cinturón de defensa, está diseñado para acabar tanto con amenazas externas como internas. Lo tenía reservado para un enemigo extraterrestre pero tú eres el primer voluntario que tendrá el honor de estrenarlo y por cierto tuviste suerte de no estar en el área en donde se activo la barrera, ahora mismo serías carbón. Tienes diez segundos para decidir rendirte, te prometo que mis experimentos contigo serán lo menos dolorosos posibles, quizá en una de esas recuperes tu cuerpo.

             

Ceferino le escupe saliva directo a la cara y responde.

 

-Vos crees que después de lo que me hiciste sufrir  pienso entregarme de esa forma, pues te diré mi respuesta ¡¡¡Jamás me rendiré, maldito desgraciado!!

 

-Eres tan predecible como cualquier niñito jugando al héroe ¡¡Pues entonces vamos a jugar, abran fuego y que siga la fiesta!!, jujujajajajajajaja...

            

 Luego de que se desvaneció el holograma continuaron los disparos de torpedos de protones que fallaban o eran destruidos por él, de rayos de todo tipo que no daban a nada y las acciones de un híbrido caballo/humano con poderes electromagnéticos muy audaz. Por donde iba era acosado por las naves espaciales o disparos de toda clase de armas y si trataba de embestir a una isla interminables ráfagas de torpedos iban hacia él. Se estaba cansando y dentro de poco su barrera electromagnética no le serviría de mucha protección, además que de todas maneras tenía en todo su cuerpo heridas de distinta gravedad. Fue así que opto por la única decisión posible: escapar.

             

Intentó embestir contra la barrera naranja como si de un relámpago se tratara, pero terminó rebotando como pelota de goma y casi se estrella con el mar reaccionando justo a tiempo para levitar a unos cuantos centímetros por encima de él. Al ver lo imposible que parecía tal hazaña, se le ocurrió una idea descabellada pero esperaba que eso funcionase; levitó hacia arriba hasta el límite de la barrera como si quisiera ser un blanco fácil. Todos los rayos y los torpedos iban hacia él. Un Basil Hindenburg con una sonrisa triunfal dijo lo siguiente.

 

- ¡¡¡Ahora sí lo tenemos jefe!!!! 

            

 Pero Mengele se limitaba a observar a la bestia fijamente con mirada serena y expresión de delirio.

 

-Sé que nunca he intentado algo como esto, es más, ni siquiera entiendo muy bien cómo lo haré. Pero también sé que esta primera vez podría ser la última, así que lo voy a hacer. Amado Ngenchen, a ti te suplico en ésta hora de mi muerte que me des el valor y la entereza para acometer esta locura y si aún así no tengo éxito, por nada del mundo permitas que Mengele siga haciendo daño a mi familia y a mi gente. Ahora sí es momento de ir a la carga, ¡¡marichiwew!!

            

 En el último instante en que lo iban a alcanzar, giró como si se tratara de una gigantesca retroexcavadora de luz siendo de esa forma que subió hacia la barrera, seguido de la lluvia de torpedos y rayos que iban detrás de él pero que al hacer contacto con la barrera explotaban de modo que fueron estallando uno tras otro mientras seguían a la bestia, lo que minaba poco a poco la resistencia de la barrera. Entre Ceferino que era la punta y la cadena de explosiones se podía contemplar un espectáculo de luces que semejaban un cometa que atravesaba un cielo naranja, hasta que al fin pudo escapar, sorprendiendo a todos mientras Mengele seguía mirando con expresión de delirio.

           

 El problema fue que el caballo se elevó tan rápido al cielo que quedó suspendido a la misma altura que los satélites sobrevuelan la tierra, lo que causaba que estuviera quedándose rápidamente sin oxígeno y en su desesperación ni siquiera usó su visión remota para ver a donde ir; en eso regresó como relámpago a la tierra para estrellarse contra un iceberg que en ese momento se dirigía hacia el Perú vía la corriente de Humbolt. La poderosa bestia queda atrapada entre los grandes escombros que causó, inconsciente pero vivo. Y mientras sus heridas sanaban a una rapidez escalofriante, empezó a cantar mientras dormía Santa Lucía.

            

 En sus sueños rememoraba aquella vez que él y su hermana participaron en un recital en Roma, durante su participación en el concurso internacional Luciano Pavarotti. Ceferino tocaba el piano, mientras su hermana cantaba a su lado aquella canción ,pero de forma tal, que parecía más la voz de una cantante de ópera consagrada de más edad. La canción era Santa Lucía. Recordó el momento en que los anunciaron ganadores, la premiación; de cómo los colmaron de honores hasta recibir, del propio presidente de Argentina, - ellos no se consideran argentinos, pero recharzar eso hubiera empeorado la de por sí delicada situación entre su etnia y los primeros - la mayor condecoración que les podía ofrecer en su país y el titular que salió al día siguiente en un periódico local, con una foto de ellos dos con su padre al fondo; Sigfried Mengele a la derecha y el presidente a la izquierda. Todos tenían amplias sonrisas en sus rostros y el titular decía: “Pareja de niños mapuches que ganaron el Luciano Pavarotti son condecorados en la Casa Rosada por el presidente”.

             

Igualmente ,en otro lugar de la Patagonia, alguien tuvo el mismo sueño: una hermosa niña mapuche, acostada boca arriba en su cama, con una pijama sin mangas ni cuello, que dejaba al descubierto parte de su atlético cuerpo; la manta arrugada, cubriéndola hasta el pecho y la tenue luz del nuevo día, filtrándose por los marcos de su ventana francesa, que estaba alcanzando los extremos de la cama pero de una manera muy pausada; tal vez era la propia naturaleza que ,movida por la compasión, no la quería despertar. Pero para bien o para mal, nada de esto impidió que levantara todas sus extremidades superiores, a la vez que lanzaba un grito de alerta que rompió la armonía del silencio.

 


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